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REGISTRO DE OBRAS

Viaje por Italia por A. de Azcárraga (19)


Cap. XII, pp 160: (...)

"La abrasadora lluvia siguió cayendo sin interrupción y los pompeyanos murieron asfixiados en sus casas, sepultados bajo cinco metros de cenizas. Plinio el Naturalista pereció en éste terremoto, y las noticias sobre el desastre las debemos principalmente a las admirables cartas que su sobrino, Plinio el Joven, escribió al historiador Tácito.
Y en el siglo XVII, perteneciendo Nápoles a la corona española, el Vesubio entró de nuevo en erupción y los napolitanos, según costumbre, sacaron en procesión la ampolla de la sangre de San Jenaro.

La catastrofe produjo esta vez doble número de víctimas que la del Siglo I, pero no lacanzó su fama. No tuvo su Plinio; y, a los efectos humanos, las cosas no existen si no hay un artista que se ocupe de ellas.

En el siglo XVIII, las antigüedades se pusieron de moda, y las casas reinantes dieron el ejemplo. El rey de Nápoles, que luego seria Carlos III de España, y su esposa la reina Amalia iniciaron las excavaciones, que prosiguieron sus sucesores.

Entre ellos, José Bonaparte –luego también, aunque intruso, rey de España-- y el que le reemplazó en el trono, su cuñado Murat.

La esposa de éste, Carolina Bonaparte, lo tomó con tal entusiasmo que los encargados de los trabajos, por darle gusto, cuando tropezaban con algo de interés lo enterraban de nuevo y preparaban su descubrimiento para una visita de la reina.

Y a poco, averigüado y asimilado el truco, la misma reina fabricaba hallazgos para sus visitantes: diversión y travesura muy propias de la época de la Ilustración.

Lo primero que vimos en Pompeya fue un pequeño museo, el Antiquarium. Había en él objetos domésticos y útiles de trabajo de los antigüos pompeyanos; algunos alimentos petrificados, como panes y nueces; estatuas de los templos y, unas vitrinas semejates a féretros, las reproducciones en yeso de los cuerpos de algunos pompeyanos muertos en el terremoto. Estas esculturas polverientas tenían un aire siniestro.

--- Son repulsivas --- dijo Harriet ---. ¿Cómo las han hecho?
Nos lo explicó el encargado. Las cenizas que abrasaron a las víctimas se petrificaron en torno a ellas, conservando la forma de los cuerpos, que se disolvieron después en su pétrea envoltura.

A un arqueólogo se le ocurrió rellenar el espacio vacío con yeso líquido y esperar a que se solidificara.

Despues al romper el molde de piedra, salía la escultura más o menos perfecta.

Acompañados de un jóven estudiante que hacía de guía, salimos a ver el Foro, plaza rectangular con columnatas, en torno a la cual se veian los restos de la basílica y de los templos dedicados a los dioses favoritos de los pompeyanos, Apolo y Venus, y también los egipcios Isis y Osiris.

---Son muy pequeños estos templos--- opinó Harriet.
---Los templos paganos---dijo el estudiante en tono doctoral---no eran lugares de reunión de los fieles, como nuesTras iglesias. Eran sólo la morada de un dios, un relicario para su estatua.

En los muros de algunos edificios vimos muchos letreros pintados o rayados. Unos tenian caracter electoral; otros, la mayoría, giraban en torno al eterno tema: el amor.

El guía nos tradujo la inscripción de un exceptico de hace dos mil años: "Uno quiere y otro es querido y yo me río de todos". Y la apostilla puesta más abajo por un ironico: "El que se ríe también ama".

En la pared de una taberna alguien había estampado ese deseo: "Ojalá te ahogues en tus mentiras, tabernero, que nos das vino aguado mientras tu lo bebes puro".

Pero la inscripción que mas me divirtió, por el suceso que me hizo recordar, fue el anuncio de alquiler de una casa que terminaba así: "Si se estableciera casa de prostitución, el arrendamiento quedaría anulado". (...)
Nos adentramos luego por unas estrechas calles, con baldosas poligonales de lava prehistórica y aceras muy elevadas.

Como no habáa alcantarillas, – dijo el guía --, las aceras tenían que ser muy altas, pues porque aquí corría mucha agua los días de lluvia. Pero, como verán por estas tuberias – y señaló unos tubos de plomo adosados a una pared--, Pompeya ya tenía conducción para el agua potable.

La ciudad había adoptado el modo helénico de cosntruir y de vivir de la vecina Nápoles-- antigua Neapolis, fundada por los griegos--. Sus casas, hechas con flojas paredes de mampostería o de adobes blanqueados con cal, se reducían a unas pocas y pequeñas habitaciones en torno a un patio. No solían tener ventanas, salvo en el piso superior –cuando lo había, que era muy raro ---.

La falta de ventanas y endeblez de los muros explica que el nombre de ladrón en griego signifique "agujereador de paredes". De haber ventanas se le hubiese llamado "rompeventanas" o algo parecido.
Entramos en algunas casas más grandes y mejor conservadas, que tenían fachada de piedra, un atrio y un patio rodeado de columnas.

En la llamada casa de los Vetti, habia un gran estanco con peristilo. Las paredes, pintadas con el tipico rojo pompeyano (...) aparecían decoradas con temas mitológicos. En una pequeña habitación,en la que el guía solo permitió entrar a los hombres, había un dios Priapo que hacia de fuente y unas pinturas obsenas en las paredes.

Todos los turistas varones se atropellaban por entrar. Pero Harriet se asomó también y salio diciendo desdeñosamente:

--Es pornografia vulgar.

Nihil novum sub sole – comentó su marido.

Vimos también la causa de Fauno, una mansiVn patricia donde fue hallado, decorando el pavimento del salón, el famoso mosaico de la batalla de Alejandro y Dario. Este mosaico, como casi todo lo interesante encontrado en Pompeya, fue trasladado al museo de Nápoles. (...)

Por un camino florido subimos hasta la Villa de los Misterios, ya un tanto alejada de Pompeya. Un par de veces nos detuvimos para contemplar el Golfo de Nápoles que en aquella hora, a nnuestros pies, era un zafiro inmenso veteado por la espuma de las ondas marinas.

La Villa de los Misterios debe a su nombre debe su nombre a las pinturas de una de sus salas, pinturas cuyo tema sea son los ritos dionisiacos.

Se cree que era la dueña de la casa la que aparece como novicia, muy ligera de ropa, en los diversos momentos de su admisiVn a la secta de Dionisios. En aquella época, pese a la prohibición del Senado, se habían puesto de moda se habían puesto de moda los cultos secretos de Grecia y Egipto, en los que, mediante ciertos ritos, se procovaba en los adeptos un estado de ánimo, mezcla de pavor y erotismo.

– Al descubrir este edificio –dijo el guía-- hubo que hacer un alto en las tareas de desencombro, a causa de los gases que despedían los cadáveres sepultados.

John hizo una observación macabra: – No imaginaba esa tenacidad química en la carroña humana. Después de dos mil años!
Las pinturas murales de esta Villa de los Misterios son en realidad griegas, como toda Pompeya. Tienen gran belleza y, lo que me pareció digno de anotarse, están mucho más cerca de las pinturas al fresco del Renacimiento que de todo el arte bizantino y romanico de los siglos intermedios.

Al volver hacia el coche, John dijo:
Esta ciudad resucitada es muy interesante; pero más desde el punto de vista histórico y cultural que desde el artístico. Y la impresión general que deja es un poco triste.

– Claro, asintio Harriet –, Porque no es como has dicho tu y dice la propaganda , una ciudad resucitada, sino sólo desenterrada y recuerda a los cementerios.

--Es verdad – dije yo –. Pompeya es la momia de una ciudad.

Cuando les hablé después de que el primero que dirigió las excavaciones fue un español llamado Alcubierre, que era coronel de ingenieros, John mostró por este personaje, pero yo no tenía mas datos y solo puede añadir el nombre de otro que también dirigio estos trabajos, Alejandro Dumas.

(sigue...)

 

La Laguna di N.Cataldo (69)

VERSIONE SPAGNOLA

Buonasera e buona estate!
Vi scrivo, infatti, dalla poltrona di casa mia in quest'ultimo venerdì sera di giugno alla fine di una giornata un po' strana perché contraddistinta dall'assenza di partite di calcio! ;) Dopo due settimane consecutive a base di tre o quattro partite al giorno, oggi, prima dell'inizio degli ottavi, toccava una specie di giornata di riflessione. Molto utile anche perché è necessario prendere un po' di fiato prima del rush finale e di quella che è la parte migliore di questo tipo di competizioni: le partite a eliminazione diretta. Sono, infatti, tra coloro che sostengono che i mondiali cominciano a partire da domani.

Anche se devo ammettere che l'eliminazione della Germania e il secondo posto dell'Argentina nel proprio gruppo sono state due grandi sorprese.
E allora si comincia domani pomeriggio con una spettacolare Francia-Argentina e un'interessantissima Portogallo-Uruguay. In questa sede non mi sento di fare pronostici, ma solo di dire che se Cristiano Ronaldo e, soprattutto, Messi vogliono davvero vincere una coppa del mondo nella loro carriera è arrivato il momento di dimostrarlo e di trascinare le loro squadre alla finale passando dalla parte più dura del tabellone. Poi domenica pomeriggio toccherà alla Spagna misurarsi contro i padroni di casa russi e in serata una Croazia-Danimarca dall'esito abbastanza prevedibile: saranno le mie ultime parole famose ma, occhio ai croati in questo mondiale.

Dove vedrò tutte queste partite? Si comincia domani pomeriggio a casa del mio amico Juan che mi aspetta con una specie di maxischermo e con Felipe, un amico argentino che sarà divertente vedere soffrire e (spero alla fine esultare) contro i francesi. Poi ci sposteremo a casa mia per vedere come reagirà Cristiano alla prestazione di qualche ora prima di Messi e per essere già nel centro di Santa Cruz. Al termine della seconda partita, che secondo me può tranquillamente prolungarsi fino ai supplementari o ai rigori, andremo, infatti, a fare un salto al centro storico di Santa Cruz per assistere al concerto Santa Blues. È uno di quegli appuntamenti imperdibili che sanciscono l'inizio dell'estate chicharrera.

Domenica pomeriggio si ritorna a La Laguna per sostenere la Spagna sempre in casa di Juan e con alcuni amici. Credo che la Spagna vincerà la partita senza soffrire troppo per poi essere eliminata dai croati nei quarti di finale. Non so se ve lo avevo detto ma, occhio alla Croazia! ;) Le altre partite degli ottavi di finale sono, a mio parere, meno interessanti e si giocheranno tra lunedì e martedì. Sembra quasi che gli organizzatori e gli dei del calcio abbiano voluto regalare un gran bel fine settimana agli appassionati di questo sport bello ed imprevedibile. Anzi, bello proprio perché imprevedibile.


Mi sono appena reso conto di aver già quasi scritto una pagina del blog e di non avervi ancora raccontato che cosa ho fatto nel mese di giugno. Scusate, ma ormai dovreste conoscermi e pertanto sapere perfettamente che quando comincio a parlare di calcio mi riesce difficile contenermi. E allora per rispettare le "regole" del blog e per fare un omaggio a mia madre possiamo parlare un po' del mio compleanno.


Quest'anno il quattro giugno è caduto di lunedì e ciò mi ha obbligato a iniziare i festeggiamenti dal fine settimana precedente e concretamente da sabato due e domenica tre durante i quali mi sono concesso un weekend al Médano con tanto di cena, spiaggia e relax. Domenica sera e lunedì (che mi sono preso libero) mi sono goduto un po' Santa Cruz e soprattutto un pranzetto nel mio ristorante indiano preferito e un bel bagno nelle piscine naturali di Bajamar. Non soddisfatto ho continuato a festeggiare il giorno dopo in compagnia di alcuni amici con cui non avevo ancora condiviso i miei recentissimi trentasei anni in un'ottima birreria de La Laguna. Lo potremmo definire quindi un compleanno gastronomico e itinerante.

Ma non solo.
Perché è stato anche l'inizio di una gran bella settimana di quasi vacanza. Avevo, infatti, poco lavoro prima di tre settimane molto più impegnative e allora ho fatto alcune cosette davvero interessanti. Per esempio, la classica partita a calcetto con alcuni amici canari e un po' di vita culturale perché non si vive solo di calcio. Venerdì otto giugno ho partecipato alla mia prima "tertulia literaria".

Sono, infatti, stato invitato ad una cena nella quale un gruppo di amici si riuniscono una volta al mese da anni per parlare del libro che hanno deciso di leggere negli ultimi trenta giorni. Mi hanno invitato perché il libro in questione era Novecento di Alessandro Baricco che saluto perché so che mi legge tutti i mesi... non è vero! Scherzi a parte, bel libro che consiglio a tutti e da cui hanno tratto un ottimo film, La leggenda del pianista sull'oceano.


Per continuare con il tema letterario e anche per sdebitarmi con la persona che mi ha invitato a quest'interessantissima conversazione, il giorno dopo l'ho invitata a vedere la rappresentazione teatrale di Bodas de Sangre di Federico García Lorca presso il Teatro Guimerá di Santa Cruz. Magnifica opera e magistrale e creativa esecuzione.

Dopo l'opera siamo in un certo senso rimasti in Andalucia grazie ad una squisita esperienza gastronomica presso un piccolissimo e quasi nascosto ristorantino a centocinquanta secondi da casa sul quale per il momento preferisco mantenere il massimo segreto ;) Vi dico solo che è un pochino caro, ma che si mangia da Dio e che il locale è minuscolo ma curato in tutti i dettagli.

E visto che non si vive solo di calcio o di cibo e neanche solo di letteratura, il giorno dopo sono andato dall'altra parte dell'isola per assistere alla festa italiana che tutti gli anni organizzano ai primi di giugno il console italiano a Tenerife e il sindaco di Adeje, piccolo paesino del sud dell'isola. Si è trattato come sempre di una buona occasione per incontrare qualche studente e di comprare un pochino di caffé e qualche altro prodotto tipico.

E arriviamo così a giovedì quattordici giugno e all'inizio dei mondiali di calcio con la schiacciante vittoria della Russia ai danni dell'Arabia Saudita. Il giorno dopo, invece, ci siamo riuniti a casa di alcuni amici per vedere la prima partita della Spagna, il cui risultato finale è stato un pareggio contro un Cristiano Ronaldo che ha praticamente giocato la partita da solo.

Come avrete capito in questi giorni il mio calendario, lavoro permettendo, ruota intorno alle partite dei mondiali. Per il resto continuo a seguire Breaking Bad e mi sono anche appassionato ad una nuova serie che consiglio a tutti: The Handmaid's Tale, della quale ho già visto quattro episodi.


Anche se devo dire che in questi giorni la realtà supera la fantasia e basta guardare il telegiornale per rendersene conto. Non so se sia Trump a prendere spunto dall'Europa o se siamo noi del vecchio continente ad esserci ispirati alla politica estera e migratoria del pagliaccio americano. In qualsiasi caso, in Europa tira una brutta aria e speriamo che le cose cambino un po' perché altrimenti il futuro è nero. Qui in Spagna il cambio di governo ha portato una ventata d'aria fresca e qualche cambio significativo ma credo sia ancora presto per valutare la situazione anche perché in estate il cittadino medio si interessa molto meno di politica e, inoltre, negli ultimi venti giorni si è parlato molto di più di Zidane, Lopetegui, Hierro e De Gea che di Pedro Sánchez, Rajoy e della questione catalana.

Purtroppo, non ho molto altro da raccontarvi, ma prometto di risarcirvi tra una trentina di giorni anche perché nel mese di luglio si prevedono due fine settimana fuori: mi aspettano due delle altre meravigliose isolette dell'arcipelago!

E poi probabilmente nel prossimo blog vi anticiperò qualcosina sul viaggio che ho già organizzato per agosto.


Per il momento un abbraccio e buon mondiale a tutti!!!

Nico

Viaje por Italia por A. de Azcarraga (18)

Capitulo XII: "La autostrada del Sole". Paso por Nápoles. Sobre los aqruitectos e Ingenieros. La "esterofilia". Pompeya, la ciudad desenterradada. El arte de vivir.

Salimos de Roma en el coche de mis nuevos amigos; un coche deportivo de un solo pero amplio y comodo asiento...

... John iba al volante; su mujer le pasaba de vez en cuando los cigarrillos encendidos.
--Rodamos por la via Appia – dijo John--. Este primer tramo está asentado sobre la célebre calzada romana.
--¡Cuánto duran las cosas! – exclamo Harriet.

Un castizo hubiera comentado: "Eso es según" porque ha habido cosas y bien imponentes – el Coloso de Rodas, el Imperio de Gengis Kan y tantas otras – de las que no queda ni rastro. De los romanos, lo único que perdura vigente es su derecho y las calzadas. El derecho – un derecho duro, para ricos propietarios—empieza ya, afortunadamente, a averiarse; las calzadas, por el contrario, fueron todas muy ampliadas y mejoradas.

John manifestada gran admiración por el Imperio Romano, admiración a la que sospecho contribuía su condición de inglés y el haber sido oficial de ingenieros en la última guerra.
---Acepto su opinión—me decía-- de que los romanos fueran poco artistas. Pero como constructores y como organizadores militares fueron extraordinarios. Sus ingenieros edificaron puentes de los que aún quedan muchos en servicio, y tejieron una red de calzadas que envolvía por completo el Mediterráneo y se extendía aún más allá: en Londres la encrucijada de Marble Arch, donde actúan los oradores, era el lugar de encuentro de dos vías romanas. Y en las legiones supieron mantener un espíritu y una disciplina admirables. El ejército y las calzadas crearon y sostuvieron el Imperio; cuando el ejército decayó y las calzadas se estropearon, todo se vino abajo.

Rodando sin parar, habíamos visto y perdido de vista Cinecitta, Castel Gandolfo, las viñas de Frascati...

Corríamos por la moderna Autostrada del Sole, doscientos kilómetros de cuidada autopista que une Roma a Nápoles. Los taludes que a trechos la bordean estaban recubiertos con tela metálica; la pista ofrecía tres bandas en cada dirección, separadas por una faja central plantada de flores. Trabajando sobre este jardincillo , veíamos de vez en cuando equipos de muchachas, todas uniformadas con pantalones y blusas de color naranja fluorescente para hacerse mas visibles a los vehículos.
La auto pista tiene algunas salidas y escasísimas entradas. Los caminos secundarios que la cruzan, al llegar a ella, se encabritan para convertirse en puentes, bajo los cuales nos deslizábamos. Tales características y la posibilidad de adelantamientos en curvas y rasantes, permiten alcanzar allí una media horaria muy alta. John, además, pisaba bien el acelerador. Cruzamos ante Montecassino, la famosa abadía en cuya reconstrucción han colaborado todos los que allí lucharon como enemigos.

---Que barbaros son los hombres – dijo Harriet --. ¿No hubiera sido mejor ponerse de acuerdo para no destruirla?
---Y las mujeres, que limitadas---dijo John sonriendo ---. No tenéis sentido histórico.
--Y los ingleses que mables—retruco ella--. Debías hacer un viaje por España para aprender cortesía de los españoles.
--Mi mujer dice siempre—me aclaro John—que los españoles son los hombres más amables y educados del mundo. Yo no conozco España...
¿Los más educados? –dije yo--. Es muy grato este juicio. Pero no sé; no estoy nada seguro. Tal vez sea así con las extranjeras.

Luego de bordear unas huertas pasamos ante Capua y nos detuvimos a desayunar en una deslumbrante cafetería atendida por una docena de lindas jovencitas. John paseo sobre ellas una larga mirada y después declaro:
---Ahora comprendo las delicias de Capua...
Al subir de nuevo al auto cogió el volante Harriet. Si su marido corría, ella volaba.
--¿No vanos demasiado aprisa?—sugerí al observar que el cuentakilómetros marcaba ciento treinta.
--En estas carreteras ir a ciento treinta es como ir a sesenta en las de España –me dijo sonriendo.
--Le aconsejo resignación –murmuro John--. La prudencia y la mujer son entidades heterogéneas. Y la mía, además, tiene sangre de vikingo.
Habíamos salido de Roma a las ocho y llegábamos sobre las diez a Nápoles. John volvió a tomar el volante y dimos una vuelta por la ciudad sin bajar del coche más que para beber una cerveza. Había que llegar a Pompeya a la hora de comer y visitar después las excavaciones; y antes quería Harriet detenerse en Torre del Greco para comprar unos corales.

El puerto de Nápoles, muy activo, mostraba todavía señales de los bombardeos, que debieron ser intensos a juzgar por las muchas construcciones nuevas. Estas casas modernas como la mayoría que se hacen en España, eran de una aplastante vulgaridad. Me refiero a las fachadas, que es lo visible. En su interior las casas modernas suelen tener una distribución más racional que las antiguas; y al menos dos habitaciones, la cocina, el cuarto de baño, casi siempre están bien. Nuestra época es, técnicamente, superior a las pasadas y todo lo que se relacione con la técnica, culinaria o higiénica, tiene grandes probabilidades de ser mejor.

Pero, en lo que a estética se refiere, es otro cantar. En este punto nuestra época es decididamente ramplona, y su manifestación más palmaria son las fachadas de las casas.
(...) Lo gracioso es que casi todos los grandes arquitectos del Renacimiento, a los que, de vivir hoy, los nuestros les habrían perseguido por intrusismo, no se habían preparado especialmente para tal profesión. Bramante, Rafael, Peruzzi, se juzgaban pintores; Leonardo, ingeniero; Miguel Angel, escultor; Brunelleschi empezó también como escultor... No sé lo que hubieran hecho hoy; lo que si se es que los arquitectos modernos nos están estropeando las ciudades. Y en España, ahora, hasta las playas. Los rascacielos de apartamentos que surgen como hongos con el florecimiento del turismo, acabaran por destruir la estética de nuestro litoral.

(...) Salvo en las vías importantes, en todas las calles había ropa tendida: en las ventanas enrejadas, en los balcones, en cuerdas que cruzaban la calzada. Prendas externas e interiores, blancas y de color, adquirían extraña humanidad al hincharse y balancearse sobre los transeúntes. Muchos balcones exhibían también unos meloncitos amarillos, dispuestos en guirnaldas, que recordaban las orlas cerámicas de Della Robbia.

Aquel empavesado de las calles y la exuberante vivacidad napolitana daban a la ciudad un aire de verbena, de fiesta mayor. Estábamos en la región del dolce far niente, del bel canto y del ballo –la Andalucia de Italia. Aunque del dolce far niente de esta regiones mediterráneas haya mucho que hablar, sobre todo ahora en que tantos anglosajones y germanos concluyen su tarea semanal al mediodía del viernes.
(...) Al fin salimos por el otro extremo de la ciudad y entonces musitó John:
--Ya podemos morirnos.
--¿Cómo?
--Que ya podemos morirnos. Vedere Napoli e poi morire...
--No, no –protesto Harriet--. Cruzar una ciudad en auto no es verla.
Era cierto; y yo sentí pena de no quedarme a curiosear un poco por allí. Me ocurre siempre que cruzo de este modo una ciudad; y en aquella ocasión tenía más motivo. Nápoles se halla muy ligada a nuestra historia y siempre fue muy bienamada de los españoles. Tirso de Molina decía en su Burlador:

Nápoles, tan excelente,

por Sevilla solamente

se puede, amigo, dejar.

Y Cervantes, cuyo acusado italianismo en vida y obras está por estudiar, aseguraba que era a la mejor ciudad de Europa y aun del mundo.
Íbamos ahora por la primera autopista que se trazó en Italia, la que va de Nápoles a Salerno, menos ancha que la del Sol. A nuestra izquierda se elevaba majestuoso el Vesubio (...). Poco tiempo después llegábamos a Torre del Greco, una ciudad acreditada de antiguo en la manipulación del coral.

(...) Seguimos ruta hacia Pompeya. A nuestra derecha se extendía el Golfo de Nápoles, de un limpio azul turquesa, y ya eran perfectamente visibles la península de Sorrento y la isla de Capri.
Entramos en Pompeya al mediodía y almorzamos en un hotel grande, rebosante de turistas llegados en autocar. Los camareros plantaban en cada mesa la bandera del país de los comensales. Para la nuestra hubo banderas británica y sueca; pero, pese a que Harriet la reclamo, no pudieron colocar la de España. No la había; lo que me pareció indicio evidente de la escasa afluencia de españoles en aquellos lugares.

Pero la ausencia de nuestra bandera no impidió los repetidos brindis de mis amigos por España con Lacrima Christi, el vino de las vides del pie del Vesubio, a los que correspondí elevando mi copa por Suecia e Inglaterra. En las pausas hablábamos de Pompeya; John era aficionado a la historia antigua.

La ciudad de Pompeya, al ser sometida a Roma, aumento en lujo y prosperidad y se puso de moda entre los romanos. Salustio vivió en ella; Cicerón escribió aquí varios de sus libros. En el año 63 de nuestra era, un terremoto derrumbo un buen número de edificios. Pero como la fuerza expansiva de los gases no llegó a romper la corteza del Vesubio, nadie asoció el fenómeno a este monte, de cuyo volcán –que tuvo ya actividad en la prehistoria—no se tenía la menor noticia.
El Vesubio, cubierto entonces de bosques y viñedos, parecía un vecino de confianza. Y la gente, siempre aficionada a lo maravilloso, atribuyo el fenómeno a luchas de gigantes subterráneos. Era una explicación sobrenatural y grotesca, de las que tranquilizan a la gente.

Años mas tarde, en el verano del 79, se produjo un segundo y moderado temblor. Los gigantes despertaban de nuevo, y miles de personas –eterna falacia del testimonio humano—aseguraron haberlos visto sobre la montaña y en el mar. Este leve temblor y el sordo ruido cesaron pronto, y renació la tranquilidad. Solo los perros continuaron inquietos y aullando.
La catástrofe sobrevino cuatro días después, en una mañana de magnifico sol.

Tras un horrible estampido, el Vesubio empezó a arrojar fuego y el cielo agua. También caían cenizas y piedras –lapilli—con tal densidad que ocultaron el sol.
(...) En Pompeya, no amenazada oír la lava, la gente solo trato de resguardarse bajo techado de la lluvia de cenizas y lapilli que creyeron sería transitoria; y eso fue lo que les perdió.
(...sigue)

 

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