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REGISTRO DE OBRAS

Viaje por Italia (9) por A. de Azcárraga

...

"Mis dos últimos días de estancia en Florencia fueron un poco atropellados. Florencia es una ciudad FIRENZE17

para visitarla con tiempo y yo no lo tenía. Tambien un poco atropelladamente haré referencia a

algunas cosas que en esos días ví y las ideas que me suscitaron.

Visité varios palacios más... De los de estilo renacentista, que muestran todos la típica y admirable

serenidad florentina, recuerdo especialmente el señorial Palazzo Strozzi, de monumental cornisa, y el Medici-Riccardi,

donde contempleé los encantadores murales de Gozzoli, ese pintor que partiendo de fray Angélico se encaminaba hacia

Botticelli.

El más bello palacio del Medioevo después del palacio Viejo, y como este, almenado y con torre, BARGUELLO17 1

me pareció el Bargello, también llamado del Podestá. Su segundo nombre lo debe a haber sido

residencia de ese curioso magistrado, creado por Italia cuando se hallaba bajo la soberanía nominal

de los emperadores de Alemania. Florencia paso tres siglos desgarrada por las luchas entre güelfos

y gibelinos, y para poner orden entre ellos se elegía de vez en cuando un podestá, que había de ser forzosamente extranjero

y sin parientes entre las facciones, al que se investía de poderes discrecionales. Una original solución para pueblos divididos

y que no hubiera sido malo resucitarla en nuestra época.

El Barguello fue después cárcel y hoy es museo nacional de escultura, arte máximo de Florencia,BARGUELLO17 2

cuyo conocimiento es premisa necesaria para la comprensión de todo el arte florentino, incluído

el pictórico, porque sobre él influyó poderosamente. Florencia conserva gran parte de su producción

escultórica, singular fortuna que debe atribuirse, bien a que el posterior coleccionismo internacional

se sintiera más atraído por la pintura, bien a la mayor dificultad que las estatuas ofrecen al transporte, o tal vez a la

combinación de ambos factores.

Antes de visitar el Barguello ya había entrado en contacto, en plazas, museos y palacios, con la escultura florentina del Cuatrocientos.

Uno de estos lugares, ante el que pasé y repasé varias veces, porque esta sito en una calle muy céntrica –la via Calzaiouoli, con numerosas zapaterías como su nombre hace suponer --, fue la antigua Lonja florentina, convertida luego en oratorio bajo la advocación de San Miguel y al que los italianos, abreviadamente, llaman Orsanmichele.

De estilo gótico infiltrado de renacentismo, esta bonita Lonja no tiene la grandeza de la valencianaORSANMICHELE

de la Seda, construida cien años después, pero le aventaja en cuanto a riqueza escultórica.

Sus muros exhiben , en sucesivos nichos, buen número de obras debidas a los cinceles de Ghiberti,

Verrocchio y Donatello. Son estatuas de los santos patronos de los gremios; entre las de Donatello se halla la de San

Marcos, de tan vivaz presencia que Miguel Ángel se encaraba con ella para decirle:

--Marcos, ¿Por qué no hablas?

Lo mismo esas estatuas del siglo XV que las de igual época que custodia el palacio Barguello, ofrecen dos notas constantes, casi contradictorias, que se repiten, se alternan y con frecuencia se funden maravillosamente: la delicadeza y el vigor.

Y pienso que es la fusión de tales notas, ya anunciada por la torre de Arnolfo o la puerta del  SANGIORGIO

Paraíso, lo que caracteriza y constituye el encanto propio de lo florentino. Donatello, su máximo

ejemplo, es la energía revestida de distinción –el puño de hierro en guante de seda --.

Todas sus sus obras del Barguello lo atestiguan, empezando por el San Jorge, trasladado aquí desde

Orsanmichele, donde se le veneraba como patrono de los armeros.

Los demás escultores del museo muestran el desarrollo que imprimieron a las cualidades del maestro.

Unos, como Verrocchio y Pollaiuolo, acentuarían su nerviosa energía; otros como Desiderio da Settignano, su refinada distinción: otros más, como Rossellino o Laurana, su dulzura.

Busqué allí, de Donatello, cierto relieve de Santa Cecilia que conocía por reproducciones y que siempre me pareció uno de los perfiles femeninos más nobles de la escultura de Occidente.

Un perfil que es la antítesis del perfil romo y hocicudo preferido por cineastas y reclutas. No halléSANTACECILIA

ese original –por la poderosa razón de que está en Norteamérica, en el museo de Toronto--, pero sí

una fiel copia con la que hube de consolarme. Y, a falta de esa obra, ví otra del mismo artista que,

por confusión inversa, no pensaba encontrar allí: el busto en tierra cocida y policromada de Niccolo da

Uzzano, singular patricio que tuvo la flema de escribir en verso toda una constitución para el estado

florentino.

El incisivo naturalismo donateliano alcanzo aquí una agudeza y un vigor insuperables; y aunque la policromía para la sensibilidad actual, antes resta que añade valor a la escultura, esta obra me pareció el más soberbio y expresivo retrato de toda la plástica florentina.

El teorizar sobre arte no es demasiado ameno; pero en esta ocasión en que nos enfrentamos con la escultura de Florencia, debe disculpárseme que exponga un par de ideas que entonces se abrieron paso en mi cabeza.

La primera, que la fusión de vigor y gracia, típica del arte florentino, sea una de esas felices síntesis, frecuentes en los grandes momentos culturales de factores de distinta procedencia. Y en ella juzgo que el factor duro y aristado –el puño de hierro—es de origen nórdico, germánico, residuo de las invasiones y ocupación de Italia por godos, francos y lombardos.

Factor de naturaleza tan punzante que alguna vez, --piénsese en Signorelli, en Verrocchio o en VEROCCHIO

Andrea del Castagno--, casi transparenta ese expresionismo implacable que es una constante

histórica germánica.

Solo alguna vez; pues lo habitual es que se halle recubierto por la gracia – el guante de seda – que los

florentinos heredaron de los griegos, incluso a través del fondo etrusco de Toscana: en Roma, en el museo de

Villa Julia, vería una cabeza etrusca llamada Malvolta, con la que tenía cierto aire de familia el San Jorge de

Donatello.

La otra idea que me acudió a la mente, ya no circunscrita a Italia, sino ampliada a Europa, es la de que en escultura no hay propiamente Renacimiento.

La escultura renacentista es solo la última etapa o culminación de la escultura gótica; no hay entre las obras de uno y otro periodo, una clara ruptura. El San Jorge podemos imaginarlo adosado, sin que desentone, a la columna divisoria de cualquier portal de iglesia gótica; la pequeña Madonna de Brujas, de Miguel Ángel, e incluso su Piedad del Vaticano quedarían perfectamente ambientadas en el tímpano de ese mismo portal.
...
Estas aventuradas ideas me asaltaron mientras paseaba por el gran patio del Barguello, al que había BARGUELLO 3

salido a fumar un cigarrillo. En este patio se halla la escalera de acceso al piso superior, una de esas

bellas escaleras cubiertas descubiertas que son características del gótico mediterráneo, como la que

posee la Lonja valenciana, la del palacio de la Generalidad de Cataluña y tantas otras de estas

latitudes donde llueve escasamente.

El museo custodia también algunas esculturas de Miguel Angel y sus bocetos para las tumbas de los Medicis, que ilustran mucho sobre el artista.

Miguel Anel es siempre de una grandiosidad que causa estupor; pero nada lo prueba más elocuentemente que estos bocetos de reducido tamaño y que, sin embargo, poseen ya una de las notas distintivas del gran arte: la monumentalidad, que no radica en el tamaño, sino en las proporciones.

Una Leda de un palmo de altura, que recuerda a La Noche de Miguel Angel, obra de un discípulo LEDA

suyo que ya cité, Ammannati, muestra también esa monumentalidad.

Y ello es porque Ammannati labró esa figurita tomando por modelo una pintura del maestro –que

juzgada lasciva, fue quemada por orden de un pintor anónimo--. Y también es curioso observar que

los bocetos miguelangelescos, perfectamente acabados, son inferiores a las obras definitivas, muchas sin concluir.

Me hubiera gustado contemplar juntos unos y otras por ver si en las estatuas habia alguna modificación que explicara su superioridad sobre los bocetos, o bien era, simplemente, la misteriosa sugestion del non finito lo que las potenciaba.

El no acabar las obras aleja la senectud y tiene la ventaja de que el espectador las concluye maravillosamente, porque lo hace a gusto de su imaginación.

Luego de Miguel Angel, y a toda distancia que se quiera, nadie ha sabido explotar mejor el no MUSEOPAFIRENZE

acabado de las obras que Picasso. La última tarde que pasé en Florencia fui a ver el museo de

la Opera del Duomo.

No acertaba con él; y en demanda de orientación aborde a una parejita que había entrevisto en un

portal. ...la pareja se hallaba enfrascada en un tierno idilio. ...Y a mí me vino a las mientes –estaba

en Florencia—la canción inmortal de Lorenzo el Magnífico, que no les traduzco por no estropearla: LORENZO M

Quanto è bella giovenezza
Che si fugge tuttavia!
Chi vuole esser lieto, sia;
di doman non c'è certezza.

Y como viene a cuento, añadiré que en Italia no existen, o al menos yo no las vi fuera del caso aludido, esas parejitas tan acarameladas de los metros o bulevares de Paris, o de Picadilly Circus de Londres.

... Pero pasemos al museo de la Opera del Duomo, que al fin halle gracias a la parejita, y en donde quería ver las célebres cantorías o paneles de mármol con relieves, que antes adornaban, en la catedral, las tribunas de los cantores.

Aquí el gran Donatello fue superado por Lucas Della Robbia. Las agrupaciones infantiles hechas por el primero son de diseño poco seco y de un dinamismo desordenado; los grupos del segundo, mas delicados y graciosos, siguen un movimiento de mayor armonía.

Tal vez el tema favoreciera a Della Robbia, porque nadie cultivó tan bien como el la nota ingenua ROBBIA

y tierna, ni sintió tan amorosamente la plasticidad de los cuerpos infantiles.

Cuando en museos y otros lugares me tropezaba con sus Maternidades de cerámica, pensaba siempre que Rafael debió mirarlas muy detenidamente antes de pintar sus Madonnas.

Al dejar Florencia en el autobús que me llevaba a la estación, se sentó frente a mí una joven italiana que iba leyendo una guía de la ciudad. Era cosa frecuente; en todas partes ví numerosas chicas, solas o en grupos, que contemplaban museos y monumentos, librito en mano.

Este afán de enterarse, de saber, de las nuevas generaciones femeninas, lo encontré encantador. Es, me parece, un magnifico síntoma, y una razón más para creer que la humanidad progresa, pese a todo.

... (De: "Viaje por Italia", 1967. --Resúmen y adaptación por la Redacción del Blog--)

 

La Laguna (59) per N. Cataldo

Saludamos y agradecemos a Nico que nos escriba apenas entrado de sus merecidas vacaciones...Y como no podía ser de otro modo en estas fechas, os proponemos visitar al Cristo de La Laguna y a pasarlo bien con sus festividades...

VERSIONE SPAGNOLA

Ciao a tutti! Come va questo rientro dalle vacanze?

Spero non troppo traumatico. Per quanto mi riguarda, tornare alla routine si sta rivelando meno complicato del previsto.

Forse perché dopo un mese in giro per il continente e con la consapevolezza di avere approfittato a pieno delle mie vacanze, avevo anche un po' di voglia di tornare a casa, sull'isola e perfino al lavoro ;)

E non perché non mi sia divertito durante le vacanze, anzi.

Posso tranquillamente affermare che è stata la migliore estate della mia vita almeno da quando lavoro a tempo pieno.

Quello che mi tormenta in questo primo pomeriggio di questo secondo sabato di settembre è,   88867598 m6CuTCcIWfBlFV1sqLKYLYy GSdSe PFH3gdYG8g4sM

invece, un hangover da campionato che mi sono guadagnato a forza di birre tra casa di Juan

(dove abbiamo seguito una semifinale dell'US Open), il Tin Tin e il Blues Bar... praticamente uno

dei miei giri classici de La Laguna.


Ma torniamo al mese di agosto e alle mie vacanze.

Questo mese di agosto è stato speciale soprattutto perché dopo un anno di duro lavoro mi sono meritatamente concesso due viaggi.

Andiamo in ordine cronologico ;) Sabato cinque agosto sono partito per Bilbao dove ho passato la notte dopo aver fatto un gran bel giro della città ispirato da ottimi pintxos e buon vino.

Era la mia seconda volta in questa fantastica città e quindi stavolta al posto del Guggenheim, ho ALHONDIGA

visitato la Alhondiga, uno spazio museale gratuito molto bello in pieno centro frequentatissimo non

solo da turisti, ma da molti locali.

 

Il giorno seguente ho preso un bus per Santander, dove avevo appuntamento con Isabel, un'amica che avevo conosciuto due anni fa in occasione della mia visita precedente in questa città e con Francesco e Lucia, due carissimi amici che arrivavano in Cantabria dopo un viaggio estenuante da Bari.

Dalla stazione degli autobus ci siamo diretti a casa di Isabel dove non solo abbiamo potuto appoggiare i nostri bagagli per qualche ora, ma, addirittura, Pepi, la gentilissima e simpaticissima madre di Isabel, ci aveva preparato il pranzo.

Già più leggeri, abbiamo fatto un bel giro di Santander con tanto di cena a Casa Lita, ristorante sul lungomare famosissimo per i pintxos. Dopo la cena e una lunga e piacevolissima passeggiata digestiva, siamo ripassati da casa di Isabel per riprendere i nostri zaini che improvvisamente erano diventati più pesanti visto che Pepi ci aveva aggiunto frutta, formaggio e un ottimo dolce fatto in casa.

E di lì alla stazione degli autobus dove alle 3:20 del mattino avevamo un bus per Luarca, piccolo paese delle Asturie a 250

chilometri da Santiago de Compostela dal quale cinque ore più tardi abbiamo cominciato il nostro Camino.

In realtà, in totale abbiamo percorso a piedi 334 chilometri perché dopo essere arrivati alla capitale MUXIA

della Gallizia la mattina di Ferragosto, nei tre giorni seguenti abbiamo continuato a camminare fino

a Muxía, piccolo e magico paesino sulla Costa da Morte dove ho potuto godermi uno dei tramonti

più belli della mia vita con un sole meraviglioso che si è inzuppato nell'Oceano Atlantico poco dopo

le nove e mezza di sera.

In realtà, quello che rendeva così speciale questo tramonto era tutto ciò che avevamo vissuto e condiviso nei dodici giorni precedenti di pellegrinaggio.

E allora io e Francesco ci siamo meritatamente concessi due sigari che avevo appositamente portato PEREGRINO

da Tenerife e per accompagnarli siamo anche riusciti a trovare nel supermercato di Muxía una

bottiglia di rum Arehucas ;)

Perché è vero che Santiago ci ha protetti durante tutto il viaggio, ma anche perché il Padre Teide ci aveva messo una buona parola ;)

Luxía ci accompagnava con una birra e con la sicurezza di chi a Muxía sa di giocare in casa ;)

E con noi c'erano anche Giada e Martina, rispettivamente napoletana e sarda, conosciute durante il Camino, anche loro con

una birra e un gran sorriso, la soddisfazione di avercela fatta e la consapevolezza che d'ora in avanti tutto è possibile.

Cos'altro posso dirvi del Camino de Santiago che possa entrare in queste poche linee?

Per semplificare che è stata un'esperienza meravigliosa che molto probabilmente ripeterò e che LLEGADA SANTIAGO

consiglio vivamente a tutti perché ti cambia la vita o meglio la concezione che hai della stessa.

L'arrivo, prima a Santiago, con tanto di bacio a terra nella Plaza de Obradoiro in stile Cristoforo 

Colombo e poi a Muxía, con bagno in spiaggia, cena a base di frutti di mare locali e il fantastico

tramonto di cui sopra sono stati i momenti culminanti di giornate davvero speciali.

Anche se ciò che importa non è la meta, ma il Camino e tutto quello che abbiamo vissuto e condiviso metro a metro, passo a passo. È stato davvero bello ed emozionante vedere dei paesaggi incredibili, un sacco di animali e conoscere persone luminose ed interessanti, come Giada e Martina e non solo.

Ma un ringraziamento speciale lo devo ai miei infaticabili compagni di viaggio per la pazienza che hanno avuto con me e con i miei ritmi, per le risate, ma soprattutto per essere come sono.

Se l'esperienza è stata così fantastica, il merito è soprattutto di dos caminantes a cui bastava un cicchetto di ron miel per rimettersi in moto in mezzo alla pioggia, che non si fermavano neanche quando si iniziava a schiumare, che hanno coinventato e portato a termine più di una volta la manovra Boimorto, che erano capaci di emozionarsi come bambini davanti ad una spiaggia meravigliosa, che hanno attraversato una città intera per vendere un pallone, che mangiavano empanadas e non solo come se non ci fosse un domani e che in definitiva hanno assecondato tutte le mie pazzie e che sono stati bravissimi nel contagiarmi le loro.

Sono tornato dal Camino a mezzanotte del ventidue agosto e dopo meno di trentacinque ore sono ripartito già con una testa diversa per il mio secondo viaggio itinerante nel quale ho continuato ad abbracciare vecchi e nuovi amici.

A Barcellona, dove sono stato prima da Doramas e poi da Manu, Marte e Mikkel; a MontpellierMONTEPELLIER

dove mi hanno ospitato e fatto stare davvero bene Nestor, Maria e Barney; e, infine, a Marsiglia,

dove ho perso una chitarra e ho ritrovato Sergio, Leo e Maria e conosciuto Ariel e Inti.

Barcellona, l'avevo visitata più di una volta però stavolta ci sono andato per le feste del quartiere di Sants, per il compleanno di Isaac e per visitare il museo Picasso.

In Francia era la mia prima volta e devo dire che mi è piaciuta molto. Montpellier è molto bella, ma Marsiglia ha una marcia in più . Ero sicuro che mi sarebbe piaciuta, ma non pensavo tanto.

Forse anche perché dopo la pace del Camino e prima di tornare alla meravigliosa calma di Tenerife PICASSO MUSEO BCN

avevo bisogno di un po' di caos metropolitano.

Ora vi lascio e vi rimando al mese prossimo. Nel frattempo camminate e, soprattutto, sorridete.

Un abbraccio,
Nico

 

Viaje por Italia (8) per A. de Azcárraga

WORK IN PROGRESS...

" Una mañana, en las naves de la iglesia de San Lorenzo y mientras admiraba su serenidad y armonía brunelesquianas, me sobrevino el pensamiento de que, en materia arquitectónica, el Renacimiento italiano no es más que el romántico afinado, elegantizado y clarificado. Salvo en la edificación civil, los italianos pasaron del estilo románico al renacentista saltándose el gótico a la torera o, al menos, haciendo del gótico una "adaptación" a su gusto para el entreacto.
Adaptación visible incluso en alguna construcción civil , como la Loggia de los Lanzi, levantada en plena época gótica. Sus arcos no apuntados, sino semicirculares, y su aspecto general me hicieron creer, cuando la vi de lejos, que era renacentista, y solo al aproximarme pude advertir mi error. La Loggia es del siglo XIV; ninguna construcción española de ese siglo se hubiera prestado a semejante confusión. Hasta del siglo XVI tenemos arquitecturas, como la catedral de Segovia, inequívocamente góticas.


Cierto es que ya conocía vagamente, antes de mi viaje, ese lugar común, al que aludí más atrás, de la resistencia italiana al gótico. Digo vagamente, porque nunca se sabe bien las cosas aprendidas de oídas o por libros, mejor dicho, no acaba uno de aprenderlas hasta que las vive o descubre por su cuenta.

Y este asunto del gótico en Italia empecé a descubrirlo personalmente cuando vi en Pisa su bonita y minúscula iglesia de Santa María de la Espina; una iglesia cuya fronda, pinaculitos y demás adornos eran evidentemente góticos pero ya estructura y dimensiones eran lo menos gótico que pueda imaginarse. Me hizo avanzar un paso más en la cuestión mi error frente a la Loggia florentina; y más tarde, en Roma, llegue casi a la meta al comprobar que en toda la ciudad hay una sola iglesia gótica, cuando, paradójicamente, -- como ya explicare más adelante --.

Llegue a la conclusión de que en Italia no hay arquitectura de ese estilo. Conclusión limitada, por supuesto, a la arquitectura religiosa; porque enunciada con carácter absoluto haría tambalearse de risa a los innumerables palacios góticos de Italia.

De las naves de la iglesia de San Lorenzo pase a la Sacristía Antigua, obra también de Brunelleschi y una de las mas notables del Renacimiento. Y de aquí a la Nueva, realización de Miguel Angel, que es en realidad una capilla o panteón destinado a guardar las famosas tumbas mediceas.

Allí pude contemplar, en su pétrea inmortalidad, las figuras de los duques de Nemours y de Urbino, Julian y Lorenzo de Medicis, y a sus pies los sarcófagos con las esculturas representativas de los cuatro momentos del día, a las que en Italia llaman "Las Horas". Miguel Ángel que nunca hizo retratos, tampoco lo intento al labrar las figuras de los Medicis, y cuando alguien le reprochaba su falta de parecido, replicaba soberbio y profético:
--¿Quién advertirá eso de aquí a unos siglos?—


La estatua de Lorenzo es una condensación de energía melancólica. Suele llamársele, por su actitud ensimismada, il Pensieroso; con bastante más razón que Rodin tuvo para titular el Pensador a aquel hércules de circo que, si piensa en algo, será en algún levantamiento de pesas.

La escultura más celebrada, La Noche, es una muestra asombrosa de potencia bajo su aspecto de derrumbada languidez. De ella decía con sorna Miguel Ángel que se la había encontrado hecha ya dentro del mármol, del que no tuvo más que ir quitando la materia que la escondía.

Vasari opinaba que con las cuatro figuras simbólicas de los momentos del día, el artista quiso significar que la tierra entera giraba en torno a los Medicis allí sepultados. Después se han hallado escritos de Miguel Ángel de los que se infiere otra explicación. Esas figuras soñolientas expresan que así como el día, con su veloz carrera, había quitado la vida a los duques, también estos, con su muerte habían privado al día de esplendor. Pero yo creo que la más certera interpretación de estas figuras son los amargos versos que su artífice, poeta también, compuso para ellas:


Me es caro el sueño y más el ser de piedra
mientras el daño y la vergüenza duran.
No ver y no sentir me es gran ventura:
no me despiertes, pues, susurra quedo.


Versos que constituyen estupendo comentario a los tiempos en que vivió el artista y la más lapidaria expresión de su hipocondría. Miguel Ángel era un pesimista fundamental. "Mi alegría es la melancolía", confeso en otra parte, y también: "Mil placeres no valen un tormento"


La estructura de esta capilla o panteón medico me pareció más noble, más severa, más importante que la del panteón de El Escorial. La capilla florentina es la aurora del barroco, la cripta escurialense es su ocaso. Pero esta capilla, con sus pétreos inquilinos, tiene, a su vez que grandiosidad, algo de opresivo y angustioso. Flota sobre ella la titánica tristeza de Miguel Ángel.

"...La plaza frontera a la iglesia está animada por un mercado pintoresco, donde me tropecé con un grupo de valencianos de Alginet, acompañados de un capellán. Hablaban en vernáculo y, creyéndome a mi florentino, me preguntaron la dirección de la plaza de la Señoría. Les conteste también en valenciano, tan macarrónico como mi italiano, lo que celebraron con alborozo y nos dió ocasión para un rato de charla. Uno de ellos me declaró con gracia:


---Tot aixo esta molt be, es molt bonico: pero aci no hi ha paella. I jo ja estic fart de pasta "chuta" i de format rallat


Sin embargo, aprovecho ahora la ocasión para manifestar que a mi la pasta asciutta me gustaba francamente. Con la pasta seca italiana sucede como con el arróz. El arróz y la pasta, sin más, no son gran cosa; su calidad gastronómica depende de lo que se les añade y de la manera de guisarlo. La pasta asciutta, en Italia, es de una variedad de composición que aquí no imaginamos. Los rellenos de que es objeto son innumerables, desde el hígado – las tagliatelle –hasta el pavo—los tortellini--, y las salsas con que se prepara son también variadas y excelentes. Por supuesto, nuestra paella es un plato estupendo, excepcional; pero en Italia tuve ocasión de probar algunos guisos de pasta seca que son también de una calidad positiva, incuestionable.

Por ejemplo, la lasagna verde ... Servida con una salsa de tipo bechamel y acompañada de un vino amabile –abocado--, tal como me la sirvieron en Bolonia, era algo verdaderamente exquisito, inolvidable.
Del mercado me fui a visitar nuevamente la galeria Pitti, y después tome un taxi para la vuelta. Como el transito por el puente Viejo esta prohibido a los vehículos, mi taxista, un simpático tarentino que me había tomado por brasiliano, me condujo por el puente de la Trinidad sorteando temerariamente los obstáculos que encontraba al paso.

Comente bromeando que la circulación italiana me parecía un tanto anárquica, y los conductores sumamente atrevidos.
--E vero –admitió mi taxista alegremente--, Sono molto bravi.


Se me ocurrió el fácil retruécano de que la tierra de los condotieros había de dar también buenos conductores. Y es cierto que, entre los campeones del volante, predominan los nombres italianos. Al llegar a la Colonna de la Justicia, mi taxista, sin cejar en su intrépida conducción, me refirió una anécdota sobre ese monumento. Cuando estaban colocando ante la muchedumbre el pesado monolito, hubo un instante en que las cuerdas, por la fuerte tracción, amenazaron romperse. Se produjo un silencio angustioso y entonces se oyo una voz:


---¡Acqua alle funi e vino agli uomini!


El consejo fue seguido. Las cuerdas, mojadas, resistieron, los hombres, con el vino, recobraron fuerzas; y la columna se erigió felizmente.
Era una bonita anécdota; lastima ya me la hubieran contado hacia años en Paris exactamente igual, pero referida al obelisco de la plaza de la Concordia. Allí añadían que, al hombre que dio la voz, Napoleón III le habían concedido una pensión vitalicia.


Pero la historia no queda ahí. Más tarde en Roma, me la volvieron a contar del obelisco de la plaza de San Pedro, y con otra sugestiva variante: el papa Sixto IV había prohibido levantar la voz, bajo pena de muerte, durante la peligrosa operación. El héroe fue esta vez un marinero de Liguria, a quien el pontífice no solo perdono, sino que le otorgo el privilegio, para e y sus descendientes, de vender en la plaza las palmas del Domingo de Ramos. A lo que solo resta añadir el proverbio italiano: Se non e vero e ben trovato.


(De: Viaje por Italia, A. de Azcárraga, 1967)

...sigue

 

 

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