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REGISTRO DE OBRAS

Viaje por Italia (20) A. de Azcárraga

(...) Cap. XIII: Sorrento y sus burritos verdes.- Capri, la isla de Tiberio y de Axel Munthe.- La Mágica gruta azul.- La Villa de San Michele

La carretera de Pompeya a Sorrento sigue el trazado de la cornisa marítima, por lo que casi siempre teníamos a la vista el panorama del golfo de Nápoles. John conducía despacio para mejor saborearlo.

Cruzamos un barranco, el de Seiano, poblado de olivos, higueras y nogales. – Toda esta zona fue griega durante varios siglos – dijo John. Ya cerca de Sorrento la costa se hizo más bravia.

De vez en cuando, entre los acantilados, surgían recovecos que albergaban unas playitas encantadoras. Hacía un sol radiante y la atmósfera era de una transparencia diamantina.

Comprendo que los antíguos poblaran de sirenas un litoral tan bello – decía Harriet. Los hoteles de Sorrento estaban llenos: pero al fin pudimos alojarnos en uno moderno, de gran aspecto. Nuestras habitaciones, en la cuarta planta, tenían una balconada corrida que recaía al mar. Harriet se cambió de traje y después salimos a ver el pueblo.

En la plaza se alquilaban unos pintorescos cochecillos, tan pequeños que, cuando el cochero iba solo, llevaba las riendas desde el asiento posterior. Subimos a una de esas carrozelle, cuyo caballo, muy engalanado, lucía sobre la frente un gran lazo y plumero.

Como detras no cabíamos los tres, Harriet decidio sentarse al lado del cochero, un napolitano parlanchín que advirtió en seguida nuestros países de origen. – Yo casi entiendo más las lenguas extranjeras que los dialectos italianos – nos dijo – Llevo tantos años paseando turistas!

Después nos dio una pequeña lección de linguística comparada que traslado aquí con las reservas naturales. El idioma genovés, según nuestro auriga, tenía la cadencia del portugués; el turinés, la música del francés; el dialecto de Bolzano semejaba mucho al alemán; el veneciano y el napolitano era muy parecidos al español...

Muy parecidos no creo; pero palabras semejantes a las españolas si que las hay en el veneciano, y también en el napolitano, a juzgar por algunas de nuestro cochero. Y a este proposito comenté con mis amigos que me había engañado un poco respecto al italiano. Habia supuesto, por ser Italia el pais del bel canto, que el italiano se hablaría cantando. Pero no es así; la manera de hablar de los italianos más que a canción suena a queja; a una dulce queja que tiene algo de cantinela. El que suena más a canción es el francés.

Hicimos algunas paradas para ver tiendas. Había en ellas gran abundancia de mesitas, cajas y otros objetos de marquetería, y toda clase de prendas bordadas. Los sorrentinos viven del turismo, de la marqueteria y del bordado. De cerámica , lo que más se veía era unos burritos muy graciosos esmaltados en verde.

Había tantos en todas partes que pregunté en una tienda el motivo. – Es porque los burros es lo que más abunda aquí -- me dijo la dependienta con ingenuidad, sin pensar en la malévola interpretación que cabía dar a su frase.

En España hay una ciudad, Jaén, que les gusta a ustedes – le repliqué igualmente sin malicia, porque precisamente por esa ciudad siento un gran afecto-- .

Jaén es el lugar del mundo donde hay más olivos y también, según creo, más burros.

Bajamos después al puertecillo marinero. Ante las casas, míseras, jugaban unos chiquillos descalzos y andrajosos.

Era la primera vez que me tropezaba en Italia con la pobreza sin tapujos. Supongo que más al Sur –il mezzogiorno irredento – será aún más evidente; pero yo no pasé de aquí.

Me quedé pensando que, al igual que Italia ha suprimido la tercera en los ferrocarriles, tenía que ir también – como todos los países en donde la haya-- a la supresión de esta tercera clase de la sociedad.

Este es, enunciado de un modo simple, el problema del mundo. Un problema difícil de resolver, porque para transformar esta tercera clase en segunda hay que darle, antes que nada, instrucción, verdadera instrucción, que es lo que proporciona luego más ingresos y , por consecuencia, mayor bienestar.

Pero la instrucción es lo que cuesta más dinero, y los países donde es más abundante la tercera clase son, precisamente, los países más pobres. Y no dejarán de serlo en tanto carezcan de instrucción.... En fin, que es la serpiente que se muerde la  cola; un círculo que hay que romper, como sea, porque no existe en el mundo otro problema más importante que éste. Sorrento estaba muy iluminado y las tiendas, a las nueve de la noche, todas abiertas. En la plaza había un monumento a Torcuato Tasso, nacido aquí.

En este pueblo pasaron también largas temporadas muchos hombres célebres, entre ellos Stendhal, inventor de la palabra que en aquellos días me calificaba – touriste –, y Wagner, que aquí encontró inspiración para su Parsifal.

¿Os habeis fijado en aquella estatua? -- dijo Harriet señalando hacia un lado de la plaza.

Era una imagen de San Antonio Abad, patrono del pueblo; una deplorable figura policromada y con una corona de gas neón que irradiaba luz violeta. En materia de ornamentacion pública, esta estatua fue una de las pocas cosas de notorio mal gusto que ví en Italia. Aquella coronita fluorescente era inolvidable.

Había anochecido cuando volvimos al hotel. Desde nuestro balcón contemplamos al cielo, que mostraba cárdenos desgarrones.

Al fondo del golfo se columbraba la masa oscura del Vesubio y las luces de Napoles, que reflejaba el mar.

En el comedor, en una mesa contígua a la nuestra, cenaba sola una joven esbelta, de melena castaña, vestida con ajustados pantalones negros y una blusa amarilla. Parecía melancólica, y miraba a través de sus gafitas con una mirada dulce y un poco miope.

John y yo hicimos cábalas sobre su nacionalidad y preguntamos a Harriet su opinión. -- Quién, ¿ese pajarito frito? No puede ser más que norteamericana.

Me hizo gracia el calificativo, aplicado por Harriet en español, a aquella jóven que al día siguiente había de darnos un pequeño espectáculo. Al levantarse de su mesa y pasar ante la nuestra, se sonrojo y nos dijo good night con un acento que, en efecto, tenia la nasalidad yanqui.

Sófocles afirmaba –dijo Hohn-- que el amor vive en las mejillas delicadas de las doncellas.

– Ese Sófocles debia de ser estúpido – sentenció Harriet. Un camarero se nos aproximó para avisarnos que en un local próximo podíamos ver bailar la tarantela napolitana. Era, nos acalaro, una tarantela para extranjeros.

– ¿Para extranjeros? -- dije yo --. Mala cosa... -- Por qué no ir –opino Harriet – . A lo mejor nos encontramos allí con Pajarito Frito.

Pero estabamos francamente cansados y, depsués de tomar café en la plaza, nos fuimos a dormir. Al día siguiente, cuando salí temprano al balcón para contemplar el panorama, ya estaba Harriet asomada a él y a poco salía John.

El mar refulgia tranquilo como una balsa, y la gran transparencia de la atmósfera dejaba ver con todo detalle las edificaciones del lejano Nápoles. Bajamos a Marina Piccola y allí embarcamos en una gasolinera grande, del tipo de las que nuestros puertos llaman golondrinas, para ir a Capri.

La embarcación se fue llenando con un pasaje internacional: franceses, hispanoamericanos, dos parejas de japoneses... Pero, sobretodo, norteamericanos. "No esta mal –pensé-- que viajen y vayan conociendo el mundo estos americanos que hasta ahora lo han dirigido tan mal." Pues así lo creo, aunque su increíble torpeza esté frecuentemente acompañada de buena fe. (...)

Antes de zarpar invadieron la embarcación vendedores de los más diversos artículos: sombreros de paja, gafas de sol, alhajas de coral...Harriet comprobó que aquí hubiera logrado más barato el collar que adquirió en Torre del Greco, lo que a ella le contarió y a John le divirtió bastante.

Un marinero con camiseta rayada y una gran medalla de oro al cuello vendía los conocidos burritos de cerámica. También entró un grueso fraile con una hucha para recoger limosnas entre el pasaje. Y, finalmente, aparecieron unos acordeonistas que empezaron a tocar el Funiculi Funicula y otros aires napolitanos.

Ya en el mar me enteré de que habíamos tenido suerte yendo a Capri ese día; desde hacía siete u ocho, era el primero en que el estado del mar permitía el acceso a la famosa Grotta Azzurra.

Nuestra gasolinera no navegaba sola: muy próximas y en la misma dirección navegaban cinco o seis más que, a un centenar de pasajeros cada una, sumarían buen numero de turistas. Era un bello espectáculo, en la hermosa mañana, ver aquella flotilla surcando veloz el mar azul, acompañada de las notas del Torna a Sorrento y el O Sole mio que desgranaban los acordeones. Cuando empezaron a tocar la canción Santa Lucia, uno de los marineros con voz sorda pero entonada, se puso a cantar:

Sul mare lucicca

l'astro d'argento,

placida è l'onda

prospero il vento.

Venite all'agile,

barchetta mia,

Santa Lucia, Santa Lucia!

Cuando concluyó, Pajarito Frito salió de su languidez para iniciar un aplauso, secundado al punto por John y después por todos los turistas.

El marinero había cantado bien y apasionadamente, en especial la imprecación a su barquita de que viniera ligera – all'agile. Al doblar el cano de Sorrento se nos apareció de golpe la legendaría isla, cuyo nombre de Capri, no se debe como yo creía, a la abundancia de cabras, sino a la que tuvo de jabalíes. El tal nombre no procede del italiano capra, sino del griego Kapreai, que significa jabalí.

(sigue...)

 

La Laguna di N. Cataldo (70)

VERSIONE SPAGNOLA

 Buonasera e buone vacanze!
Vi scrivo, infatti, nella serata del primo giovedì del meraviglioso mese di agosto quando sono in vacanza da poco più di quarantotto ore.

E devo dire che si sta proprio bene in vacanza anche se ho comunque un bel po' da fare perché sto completando il trasloco. Già da domenica scorsa ho lasciato il mio appartamento a Santa Cruz, ma in questi giorni sto approfittando del tempo libero per ordinare le cose nella mia nuova dimora e per fare un po' di cose in sospeso che avevo dovuto posticipare per mancanza di tempo. Luglio è stato un mese abbastanza pieno e stressante. Per fortuna che qui alle Canarie non si patisce il caldo che state soffrendo nel resto d'Europa! E ancora meno nella mia nuova città. Lo avrete già capito: naturalmente, sono tornato a vivere a La Laguna. Diciamo che per questioni lavorative e pratiche e anche perché, devo ammetterlo, mi mancava. Anche se sicuramente ora mi inizierà a mancare anche un pochino Santa Cruz, soprattutto il suo clima. ;)
Comunque, mi sono preso una pausa dal muovere mobili, valigie e controllare documenti per scrivervi queste due paginette. Anche perché ero un po' stanco e preferivo terminare la serata con qualcosa di pìù piacevole. Domattina ritornerò alla carica con ancora più energia, utile soprattutto contro la pila di documenti di lavoro e non solo del quale spero di buttare via almeno la metà visto che in casa non c'è molto spazio.

E poi ogni trasloco è una buona occasione per fare un po' di pulizia e buttare via roba che non si usa più e regalarne altra a chi magari ne ha più bisogno. Per questo motivio o forse perché si avvicina il primo anniversario di quello che è stato probabilmente il miglior viaggio della mia vita, in questi giorni mi sono ricordato molto del Camino de Santiago. E se quell'esperienza mi ha insegnato una cosa, questa è sicuramente è che bisogna "viaggiare leggeri", non solo in vacanza, ma nella vita in generale. Sto provando a mettere in pratica questa regola di vita, ma devo ammettere che con i miei amati libri faccio un po' di fatica ;)

L'altra sicurezza che mi ha portato il Camino è che voglio rifare questa esperienza il prima possibile. Inizialmente l'idea era rifarla quest'estate. Poi, però, c'è stato un piacevolissimo imprevisto: un matrimonio. No, non il mio. Sono contrario al matrimonio... al mio almeno ;) Non è il caso di disquisire qui su questa tema. Diciamo semplicemente che preferisco la convivenza e torniamo al matrimonio al quale sono stato invitato. L'11 agosto devo essere a Cazorla, in provincia di Jaen, nell'entroterra di quella che si prevede una rovente Andalucia per le nozze di Ramón e Daniela.

Lui di Cazorla e lei mezza cordobese e mezza uruguayana si sono conosciuti in Erasmus a Bari nove anni fa e circa un anno fa sono tornati per la prima volta dopo tanto tempo nella stessa città che li ha fatti innamorare. Lì Ramon le ha proposto matrimonio e ha invitato alle nozze alcuni amici di Bari e me. In questi anni e nonostante la distanza, sono riuscito rimanere in contatto con il mio amico andaluso e credo di avervene parlato in qualcuno dei blog precedenti e siamo riusciti a vederci almeno una volta all'anno non solo in Andalucía ma anche a Tenerife, Madrid, Venezia, Roma, Berlino, etc...
Questa sarà la mia seconda volta a Cazorla e, visto che è ad agosto e che vengono un po' di amici da Bari, intorno al giorno del matrimonio abbiamo organizzato un super giro della costa andalusa del quale vi parlerò nel prossimo blog. Ora, invece, tocca parlare dei due mini viaggi del mese di luglio.

Il primo a metà mese, una toccata e fuga a Las Palmas. Sono arrivato sabato all'ora di pranzo e sono tornato a Tenerife domenica pomeriggio. Ci sono andato per assistere alla festa di laurea di un nuovo amico e proprio in un bar sul lungomare della capitale di Gran Canaria ho visto la finale dei mondiali nella quale la mia Croazia (ricordate il blog precedente?) è stata battuta in finale da una Francia superiore soprattutto dal punto di vista fisico. In ogni caso, grandissimo mondiale dei balcanici e dei belgi in un mondiale dominato dalle squadre europee.

E visto che si parla del Belgio, vi racconto di un siparietto divertente. Finale a parte, le migliori partite dei mondiali le ho viste a la Tronja, un pub de La Laguna al quale sono particolarmete affezionato perché ci ho vissuto dei bellissimi momenti. E poi si mangia e si beve davvero bene. E anche quella che è stata la miglior partita dei belgi l'ho vista a la Tronja. Ero con Juan come quasi sempre in questi mondiali ed improvvisamente è entrato nel bar piccolo ma accogliente un gruppo di simpaticissimi erasmus del belgio. In un secondo stavamo brindando e festeggiando con loro.

Il seguente fine settimana, invece, sono stato a El Hierro, un'isoletta di ottomila anime e un solo semaforo a circa quaranta minuti di volo da Tenerife. Uno spettacolo. C'ero stato solo una volta nove anni e mezzo fa e stavolta mi è piaciuta anche di più.

Da venerdì mattina a domenica pomeriggio un relax infinito e tempo sufficiente per vedere quasi tutta l'isola. Tutta no perché bisogna sempre avere qualche scusa per tornarci. Il ritorno all'aeroporto de La Laguna è stato un pochino "traumatico": in meno di tre giorni ci si abitua all'assenza di traffico e alla pace assoluta dell'isola del Meridiano. Si chiama così perché anticamente il Meridiano 0 non passava da Greenwich, ma da questa meraviglia in mezzo all'Oceano Atlantico.

Il seguente fine settimana molto meno appassionante è stato contraddistinto dalla fine del trasloco e poi sono arrivate le benedette vacanze. Viaggi e trasloco a parte, ho fatto altre cosette interessanti. Qualche giorno fa ho potuto fare un salto ad una festa in piscina per celebrare il compleanno di Gabriela con la quale condivido la passione per gli alfajores dolce tipico argentino. Le avevo detto che non sapevo se avrei potuto trovare il tempo per fare atto di presenza e mi ha fatto davvero piacere vedere il suo sorriso all'arrivo e quello ancora più grande quando ha visto che arrivavo con il dolce 
Visto che si parla di cibo, vi racconto della mia ultima scoperta: un fast food vegetariano a La Laguna.

Proprio ieri sera ho provato un hamburger di zucchine molto buono anche se devo ammettere che con la carne è tutta un'altra cosa. Però è stata un'esperienza e in più in questo modo ho aiutato un amico con la sua ultima avventura imprenditoriale.
Starete pensando che non sto bene: sono quasi arrivato alla fine del blog e non ho ancora parlato di calcio. E sapete perché me ne sono ricordato? Mentre vi scrivo ho in sottofondo la tv accesa e ho appena visto una pubblicità con Cristiano Ronaldo. So che in Italia non si parla di altro. E anche qui se n'è parlato molto però sembra già acqua passata.

Da madridista mi sento di dire che non mi dispiace troppo che sia andato via. Per vari motivi, ma soprattutto perché negli ultimi anni era diventato abbastanza noioso sentirlo lamentarsi o minacciare l'addio che si è appena concretizzato. Devo ammettere che mi ha sorpreso la sua nuova destinazione. Ero convinto che sarebbe andato a giocare nella Premier League. Ma alla fine, come purtroppo succede frequentemente in questi casi, il potere dei soldi ha vinto un'altra volta. Sicuramente già lo saprete ma è andato alla Juve semplicemente perché in Italia pagherà solo centomila euro di tasse sugli introiti derivanti dai diritti di immagine che vende all'estero che rappresentano una vera e propria barca di soldi.

Dal punto di vista sportivo sarà interessante vedere quali risultati riuscirà ad ottenere con la Juve soprattutto in Champion's League, grande obiettivo dei bianconeri. Spero per i miei amici juventini che le prestazioni di Cristiano siano più simili a quelle con la maglietta del Real Madrid che con la nazionale portoghese. Anzi spero di no, per poterli prendere in giro.

Per quanto riguarda il Real, si può dire che il pallone d'oro lascia un bel vuoto e un piccolo terremoto. Io però sono ottimista e credo che sarà l'occasione ideale per lasciare spazio ai giovani. Comunque lo sapremo tra poco meno di due settimane quando il Real Madrid debutterà contro l'Atletico Madrid in un derby che vale la Supercoppa Europea. Grande partita che probabilmente vedrò in un bar di Malaga. E anche in questo caso mi ricordo dell'inizio del Camino e della Supercoppa Europea dell'anno scorso vista a Ribadeo con la mia amica Caminante Luxia e il mio nemico juventino Francesco. L'anno passato la Gallizia mi ha portato bene e spero di poter dire lo stesso dell'Andalucia.

Lo scopriremo nel prossimo blog per il momento... un abbraccio e buone vacanze!

Nico

...

Viaje por Italia por A. de Azcárraga (19)


Cap. XII, pp 160: (...)

"La abrasadora lluvia siguió cayendo sin interrupción y los pompeyanos murieron asfixiados en sus casas, sepultados bajo cinco metros de cenizas. Plinio el Naturalista pereció en éste terremoto, y las noticias sobre el desastre las debemos principalmente a las admirables cartas que su sobrino, Plinio el Joven, escribió al historiador Tácito.
Y en el siglo XVII, perteneciendo Nápoles a la corona española, el Vesubio entró de nuevo en erupción y los napolitanos, según costumbre, sacaron en procesión la ampolla de la sangre de San Jenaro.

La catastrofe produjo esta vez doble número de víctimas que la del Siglo I, pero no lacanzó su fama. No tuvo su Plinio; y, a los efectos humanos, las cosas no existen si no hay un artista que se ocupe de ellas.

En el siglo XVIII, las antigüedades se pusieron de moda, y las casas reinantes dieron el ejemplo. El rey de Nápoles, que luego seria Carlos III de España, y su esposa la reina Amalia iniciaron las excavaciones, que prosiguieron sus sucesores.

Entre ellos, José Bonaparte –luego también, aunque intruso, rey de España-- y el que le reemplazó en el trono, su cuñado Murat.

La esposa de éste, Carolina Bonaparte, lo tomó con tal entusiasmo que los encargados de los trabajos, por darle gusto, cuando tropezaban con algo de interés lo enterraban de nuevo y preparaban su descubrimiento para una visita de la reina.

Y a poco, averigüado y asimilado el truco, la misma reina fabricaba hallazgos para sus visitantes: diversión y travesura muy propias de la época de la Ilustración.

Lo primero que vimos en Pompeya fue un pequeño museo, el Antiquarium. Había en él objetos domésticos y útiles de trabajo de los antigüos pompeyanos; algunos alimentos petrificados, como panes y nueces; estatuas de los templos y, unas vitrinas semejates a féretros, las reproducciones en yeso de los cuerpos de algunos pompeyanos muertos en el terremoto. Estas esculturas polverientas tenían un aire siniestro.

--- Son repulsivas --- dijo Harriet ---. ¿Cómo las han hecho?
Nos lo explicó el encargado. Las cenizas que abrasaron a las víctimas se petrificaron en torno a ellas, conservando la forma de los cuerpos, que se disolvieron después en su pétrea envoltura.

A un arqueólogo se le ocurrió rellenar el espacio vacío con yeso líquido y esperar a que se solidificara.

Despues al romper el molde de piedra, salía la escultura más o menos perfecta.

Acompañados de un jóven estudiante que hacía de guía, salimos a ver el Foro, plaza rectangular con columnatas, en torno a la cual se veian los restos de la basílica y de los templos dedicados a los dioses favoritos de los pompeyanos, Apolo y Venus, y también los egipcios Isis y Osiris.

---Son muy pequeños estos templos--- opinó Harriet.
---Los templos paganos---dijo el estudiante en tono doctoral---no eran lugares de reunión de los fieles, como nuesTras iglesias. Eran sólo la morada de un dios, un relicario para su estatua.

En los muros de algunos edificios vimos muchos letreros pintados o rayados. Unos tenian caracter electoral; otros, la mayoría, giraban en torno al eterno tema: el amor.

El guía nos tradujo la inscripción de un exceptico de hace dos mil años: "Uno quiere y otro es querido y yo me río de todos". Y la apostilla puesta más abajo por un ironico: "El que se ríe también ama".

En la pared de una taberna alguien había estampado ese deseo: "Ojalá te ahogues en tus mentiras, tabernero, que nos das vino aguado mientras tu lo bebes puro".

Pero la inscripción que mas me divirtió, por el suceso que me hizo recordar, fue el anuncio de alquiler de una casa que terminaba así: "Si se estableciera casa de prostitución, el arrendamiento quedaría anulado". (...)
Nos adentramos luego por unas estrechas calles, con baldosas poligonales de lava prehistórica y aceras muy elevadas.

Como no habáa alcantarillas, – dijo el guía --, las aceras tenían que ser muy altas, pues porque aquí corría mucha agua los días de lluvia. Pero, como verán por estas tuberias – y señaló unos tubos de plomo adosados a una pared--, Pompeya ya tenía conducción para el agua potable.

La ciudad había adoptado el modo helénico de cosntruir y de vivir de la vecina Nápoles-- antigua Neapolis, fundada por los griegos--. Sus casas, hechas con flojas paredes de mampostería o de adobes blanqueados con cal, se reducían a unas pocas y pequeñas habitaciones en torno a un patio. No solían tener ventanas, salvo en el piso superior –cuando lo había, que era muy raro ---.

La falta de ventanas y endeblez de los muros explica que el nombre de ladrón en griego signifique "agujereador de paredes". De haber ventanas se le hubiese llamado "rompeventanas" o algo parecido.
Entramos en algunas casas más grandes y mejor conservadas, que tenían fachada de piedra, un atrio y un patio rodeado de columnas.

En la llamada casa de los Vetti, habia un gran estanco con peristilo. Las paredes, pintadas con el tipico rojo pompeyano (...) aparecían decoradas con temas mitológicos. En una pequeña habitación,en la que el guía solo permitió entrar a los hombres, había un dios Priapo que hacia de fuente y unas pinturas obsenas en las paredes.

Todos los turistas varones se atropellaban por entrar. Pero Harriet se asomó también y salio diciendo desdeñosamente:

--Es pornografia vulgar.

Nihil novum sub sole – comentó su marido.

Vimos también la causa de Fauno, una mansiVn patricia donde fue hallado, decorando el pavimento del salón, el famoso mosaico de la batalla de Alejandro y Dario. Este mosaico, como casi todo lo interesante encontrado en Pompeya, fue trasladado al museo de Nápoles. (...)

Por un camino florido subimos hasta la Villa de los Misterios, ya un tanto alejada de Pompeya. Un par de veces nos detuvimos para contemplar el Golfo de Nápoles que en aquella hora, a nnuestros pies, era un zafiro inmenso veteado por la espuma de las ondas marinas.

La Villa de los Misterios debe a su nombre debe su nombre a las pinturas de una de sus salas, pinturas cuyo tema sea son los ritos dionisiacos.

Se cree que era la dueña de la casa la que aparece como novicia, muy ligera de ropa, en los diversos momentos de su admisiVn a la secta de Dionisios. En aquella época, pese a la prohibición del Senado, se habían puesto de moda se habían puesto de moda los cultos secretos de Grecia y Egipto, en los que, mediante ciertos ritos, se procovaba en los adeptos un estado de ánimo, mezcla de pavor y erotismo.

– Al descubrir este edificio –dijo el guía-- hubo que hacer un alto en las tareas de desencombro, a causa de los gases que despedían los cadáveres sepultados.

John hizo una observación macabra: – No imaginaba esa tenacidad química en la carroña humana. Después de dos mil años!
Las pinturas murales de esta Villa de los Misterios son en realidad griegas, como toda Pompeya. Tienen gran belleza y, lo que me pareció digno de anotarse, están mucho más cerca de las pinturas al fresco del Renacimiento que de todo el arte bizantino y romanico de los siglos intermedios.

Al volver hacia el coche, John dijo:
Esta ciudad resucitada es muy interesante; pero más desde el punto de vista histórico y cultural que desde el artístico. Y la impresión general que deja es un poco triste.

– Claro, asintio Harriet –, Porque no es como has dicho tu y dice la propaganda , una ciudad resucitada, sino sólo desenterrada y recuerda a los cementerios.

--Es verdad – dije yo –. Pompeya es la momia de una ciudad.

Cuando les hablé después de que el primero que dirigió las excavaciones fue un español llamado Alcubierre, que era coronel de ingenieros, John mostró por este personaje, pero yo no tenía mas datos y solo puede añadir el nombre de otro que también dirigio estos trabajos, Alejandro Dumas.

(sigue...)

 

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