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REGISTRO DE OBRAS

Viaje por Italia (10). A. de Azcárraga

WORKING ACTUALLY!

 

..."Abandoné Florencia con pena. Amaba esta ciudad antes de verla; desde que leí, en los años de adolescencia, la del Curioso Impertinente, en donde Cervantes la califica de "ciudad rica y famosa". La amé más todavía cuando comprendí que ella había sido el crisol espiritual de la Europa moderna y la cuna del arte maravilloso que ha marcado la pauta en Occidente por más de cinco siglos. Y ahora, después de verla, como no amarla más?

Florencia es una ciudad incomparable y, si no la más bella del mundo, es sin duda la que más bellas cosas encierra, la que habla más clara y directamente a nuestro espíritu.

Siena, ciudad medieval. La torre del Mangia y su muñeco-- el Palio-- La pintura senesa. La catedral soñada por Wagner. La Maestà de Duccio di Buonasegna.

A primera hora y con un cielo que amenazaba lluvia, partí de Florencia en dirección a Siena.

Mi tren corría bordeando el Arno y la carretera; mas allá se elevaban unas dulces colinas arboladas.

Algunas zonas del paisaje, de aire ingenuo, me recordaban los cuadros de Sassetta, el místico pintor sienés; otras, más fundidas y azules, evocaban ciertos paisajes de fondo de las pinturas de Leonardo.


Mi departamento de segunda clase era inmejorable. La habitual advertencia en las portezuelas sobre el peligro de abrirlas en marcha, estaba aquí en superlativo: era pericolossisimo incluso entreabrirlas, porque la corriente de aire podía arrastrar fuera al viajero. Y no era exageración; los trenes italianos no desarrollaran la velocidad de los franceses, pero los rápidos alcanzan la suficiente para que la advertencia no deba echarse en saco roto.


La estación de Siena queda en las afueras, y mucho más abajo que la ciudad. Siena está edificada

sobre tres colinas que dominan un hermoso valle de olivares y viñedos. Fueron estas colinas, de

arcilla rojo oscura, las que dieron la materia prima y el nombre al color "tierra de Siena".


Tomé un taxi para subir a la ciudad. Atravesé su muralla por la puerta Camelia, sobre la que lei, tallada en piedra la bienvenida que certifica la fama de hospitalarios de los habitantes: "Siena te abre su corazón". Y según el auto iba adentrándose por la vieja ciudad aumentaba mi sensación de volver hacia atrás en el tiempo. Los antiguos palacios y casonas ojivales, el color óxido de los muros, la penumbra de las calles angostas y tortuosas, todo contribuía a que me sintiera sumergido en un ambiente pretérito, decididamente medieval. Incluso mi conversación con el taxista.

Al preguntarle el nombre del rio más próximo y responderme que el Arbia, añadió como si fuera cosa de hacía cuatro días:
--Ese rio se volvió de color rojo en la batalla de Montaperti, que los sieneses ganamos a los florentinos.

Aunque luego aclaró:

--Lo dice el Dante.
Una cita cuya exactitud he comprobado casualmente al hojear la Divina Comedia.

Dante alude allí, en efecto, a esa batalla entre gibelinos sieneses y güelfos florentinos, y la califica de horrible matanza, che fecer l'Arbia colorata in rosso.


Mi taxi continúo trepando por unas calles inverosímiles, todas de dirección única. El municipio, según me aseguro el taxista, tenía el propósito de suprimir la circulación de vehículos en estos barrios.
... En aquellas ruas medievales, el automóvil resultaba un feo anacronismo.


Nos detuvimos al fin ante una de las diez o doce calles que desembocan en la plaza del Campo, llamada más simplemente il Campo por ser realmente, desde hace siglos, la liza o campo de lucha en la fiesta del Palio, una de las más famosas de Italia. Allí se celebran las carreras de caballos en las que intervienen las diecisiete contrade o comarcas sieneses.


El Campo, corazón de la ciudad, es una magnifica y originalísima plaza cuya imagen queda para siempre grabada en la memoria. Muy espaciosa, tiene la forma de un semicírculo, o mejor, por la concavidad y pendiente de su suelo, de una vieira o concha de peregrino muy inclinada. Situada en la confluencia de las tres colinas, el desnivel ha sido hábilmente aprovechado para darle esa forma de concha de la que el borde curvo, mucho más alto, se halla contorneado por antiguas mansiones, y el borde recto y más bajo , el correspondiente a la charnela de la concha, linda con la amplia fachada del Palacio Público, en uno de cuyos ángulos se yergue intrépida la torre del Mangia.

Esta torre que sobrepasa los cien metros de altura, se ensancha hacia arriba para dar holgado asiento a una espadaña, desde la que deja oír las horas su grave y sonoro campanone.


Según me había contado el camarero de mi hotel en Florencia, ese campanone era golpeado por el martillo de un muñeco mecánico. Los florentinos destornillaron una noche los pies del muñeco, por lo que éste, al balancear al otro día el martillo, perdió la estabilidad y cayo a la plaza, donde fue a estrellarse junto a un puesto de lechugas.

Los pérfidos florentinos propagaron entonces que el muñeco había bajado a mangiare insalata, y de ahí el secular nombre de torre del Mangia.
La plaza esta pavimentada con ladrillos oscuros, excepto unas bandas que irradian en abanico desde el centro de la parte más baja. Son nueve hileras de ladrillos claros, colocadas en recuerdo de Los Nueve, el gobierno formado por igual número de mercaderes que rigió la ciudad en el siglo XIV.

Cuando se celebra la fiesta del Palio, la muchedumbre se apretuja dentro de esta plaza, de la que no queda libre más que un ancho anillo exterior por el que desfila , a los tañidos del Campanone y sones de trompetas, el multicolor cortejo del Palio, con vestiduras y armas de otros tiempos. (...)

Las calles de Siena no tienen aceras. Todas están pavimentadas con grandes baldosas de piedra oscura, cuya superficie ha sido picada a golpes de cincel para hacerla rugosa y disminuir, en calles tan pendientes, el riesgo de resbalones y caídas.


Lo primero que visité fue la Pinacoteca, instalada en el Palacio Buonsignori, donde la escuela sienesa se halla ampliamente documentada. Allí pude admirar la evolución de este arte encantador que transformaba la sensualidad en espiritual refinamiento.

Todas las obras de esta escuela, desde las tablas de Duccio di Buoninsegna, su fundador, muestran la característica, muestran la característica dulzura sienesa, esa sensibilidad un poco femenina a la que se añadió a partir de Simone Martini, la elegancia de línea que después se difundiría por Europa a través de la corte papal de Aviñón.

A mi paso por la ciudad francesa, en su palacio-fortaleza, ya había contemplado unas pinturas de este estilo.


Y por cierto, fue una mujer nacida en Siena, Santa Catalina –a la que muchos españoles apodan todavía "de Sena", porque así se llamó antaño esta ciudad--, la que convenció a Gregorio XI para que restableciera el pontificado en Roma, dando fin a lo que Petrarca denomino "Cautividad de Babilonia".

Una exageración de poeta porque, aunque el retorno fuera aconsejable, los papas, en Aviñón, fueron en un principio exiliados voluntarios y allí gozaron de más libertad que la que podía ofrecerles la indisciplinada Roma de aquel tiempo.


Los sieneses están muy orgullosos de su santa, que unían al buen sentido político un intenso fervor místico. Por ello fue muy popular durante el Renacimiento, que represento en miles de cuadros el "Matrimonio místico de Santa Catalina", en los que la santa aparece recibiendo un anillo del Niño Jesús.


(...) No recuerdo ahora si la Pinacoteca sienesa, según es lo probable, . Había algún "matrimonio místico"...lo que allí interesaba y había ido a ver eran los pintores de la escuela sienes; una escuela que si bien comenzó bajo el signo bizantino, supo independizarse pronto e incluso realizo la proeza de proceder cronológicamente, aunque por escaso margen, a la escuela florentina.


En el palacio de la Pinacoteca es sólido, pero un poco sombrío. El ujier que por él me guiaba, atento y amable como los de todos los museos de Italia, se ofreció a hacerme una fotografía junto a una ventana tras la cual se divisaba la torre del Mangia.


Después me informo que los antíguos dueños del palacio, los Buonsignori, junto con los Tolomei y otro par de familias sienesas, fueron, como si dijéramos, los recaudadores de contribuciones del Vaticano, función que realizaban mediante una red internacional de casas de Banca. ...


En el museo abundaban las madonas que los italianos llaman "en majestad": sentadas en un trono, con el niño en brazos y rodeada de ángeles y santos. Su abundancia se debe al voto hecho por los sieneses, antes de la batalla de Montaperti, de consagrarse a la Virgen y tomarla por patrona. Y al escudo añadieron el lema: "Siena, ciudad de la Virgen".


El último cuadro que vi en el Museo fue de autor anónimo que representaba a unos hombres jugando al juego de la morra. Lo recuerdo porque me pareció de la escuela española, del estilo de Puga, un discípulo de Velázquez.


Era ya mediodía; y los paseos que primero había dado por la plaza del Campo y por las empinadas calles de Siena, más el largo recorrido hecho después viendo pinturas, me había despertado un apetito de cocodrilo. Me di cuenta, al salir del museo, que llevaba escaso dinero en el bolsillo; pero no tenía ganas de volver hasta el hotel para hacer provisión de fondos.

Me propuse ser parco en la mesa y entré en la primera trattoria que hallé cerca...Lo cierto es que a los postres, además de feliz, me había hecho considerablemente amigo del jefe del comedor y de la camarera. Y lo que es la suerte!, después de pagar la minuta, aun me sobraron las monedas para la mancia, la propina.
Me encaminé de nuevo hacia el Campo , con un paso allegretto que el lector malicioso no debe atribuir a la pitanza, sino a que las calles eran ahora de bajada.


Al llegar a la plaza tropecé con el turista más estrafalario que he visto en mi viaje: un tipo larguirucho con puntiaguda barba negra, falda escocesa y un sombrero grande, de palma, al estilo de los que usan los segadores de arroz. La gente lo miraba con estupefacción. Yo pretendí hacerle una foto disimuladamente, pero se me coló por una calleja y lo perdí.


El Palacio Publico es la más suntuosa residencia civil, según dicen, de la Italia de la Edad Media.

Desde uno de sus patios interiores contemplé extraña perspectiva de la torre del Mangia, que vista desde allí parecía dispararse hacia las nubes. Las estancias del palacio y la capilla están decoradas con interesantísimos frescos.

En la Sala de la Paz, también llamada de los Nueve porque fue sede de estos gerifaltes, vi los famosos y alegóricos frescos Efectos del Buen y Mal Gobierno. De estos efectos, claro es, Los Nueve se juzgaban causa de los primeros, porque tampoco en aquellos tiempos había gobiernos con suficiente imaginación para admitir otro supuesto.


Me anocheció dando vueltas por la vieja ciudad y curioseando por las tiendas de cerámica. Cuando bajaba hacia mi hotel y al tiempo que empezaban a caer unas gotas, me extravié.
Pregunté a una colegiala de once o doce años, una pelirroja con trenzas, ojos claros y delantal azul, quien con una gentileza encantadora volvió sobre sus pasos para guiarme...Con tantas y tan admirables cosas como vi en Siena, ninguna me ha quedado tan nítida en el recuerdo como aquella cristalina voz infantil, como aquel gesto amable y delicado de la colegialita de las trenzas.
... En el hotel cené esa noche con un joven licenciado en Filosofía...pregunté al licenciado por qué abundaban tanto en la ciudad el escudo de Roma, con la loba capitolina y los mellizos.


--Es también el escudo de Siena-- me explicó--. Siena se considera fundada por Senio hijo de Remo,

que vino aquí huyendo de su tío Rómulo, después que éste mato a su padre. Una leyenda, claro.

El verdadero origen de Siena fue una colonia romana fundada por Augusto.

También me informó de que Siena era la ciudad donde se hablaba con mayor pureza el italiano.
--Por esta razón –añadió-- se ha creado en la Universidad sienesa la primera catedra de lengua y cultura italianas para extranjeros.

(sigue...)

 

La Laguna (60) per N. Cataldo

VERSIONE SPAGNOLA

Ciao a tutti e buon autunno! Come va?

Qui tutto ok. Vi scrivo nel primo pomeriggio di questo primo sabato del mese di ottobre dalla poltronaTAZATE

del salone di casa mia mentre sorseggio un buen té che mi aiuta a risvegliarmi da una bella siesta.

E ne avevo proprio bisogno dato che ieri sera ho fatto un po' tardi dopo essere stato con alcuni amici a la Feria del Cochino Negro (Sagra del maiale nero) a La Laguna. Era la prima volta che assistevo a questa manifestazione nella quale ho avuto la possibilità di provare delle tapas a base dell'ingrediente protagonista di questa sagra accompagnate da buon vino locale.

E poi, avevo bisogno di riposare anche per prepararmi al programma di oggi: quando terminerò di scrivere questo blog, infatti, farò un lungo e spero bel giro per Santa Cruz perché oggi nel centro della capitale dell'isola si celebra il plenilunio, una specie di notte bianca che coincide con questa prima luna piena dell'autunno. E allora in giro per la città ci sono varie manifestazioni delle quali vi scriverò sicuramente il mese prossimo.


In questo blog, invece, tocca parlare di un gran bel mese di settembre.

Da qualche anno a questa parte, è diventato uno dei miei mesi preferiti anche perché rappresenta un po' la calma prima della tempesta perfetta di lavoro che mi aspetta negli ultimi tre mesi dell'anno.

Si è trattato, quindi, come negli anni precedenti di trenta giorni ideali per godersi l'estate fino alla fine, ricaricare le pile e prepararsi al meglio per l'anno accademico che entra davvero nel vivo a partire dal mese di ottobre.

Cominciamo dall'ultimo fine settimana del mese perché, senza dubbio, è stato il migliore.

In quelle date ho fatto un viaggio express a Brescia per visitare mia sorella Mirella, mio cognato BeppeCOMUNION

e mia nipote Martina con la "scusa" della comunione e cresima della sorella di quest'ultima, la mia

nipotina Nicole. Prima di tutto, voglio approfittare di questo blog per ringraziarli dell'ospitalità e di

avermi fatto sentire davvero a casa. Ma soprattutto voglio ringraziare la piccola e meravigliosa Nicole

che non solo mi ha invitato a partecipare in questa giornata così speciale per lei, ma addirittura mi ha scelto come padrino.

È stato un piacere ed un onore accompagnarla così da vicino in un momento importante della sua vita. Grazie a Martina, invece, ho potuto ripassare un po' di inglese e di matematica. ;)

E poi questa celebrazione è stata l'occasione ideale per passare un fine settimana con quasi tutta TARALLI

la famiglia e per rivedere anche la mia mamma che come al solito mi ha rifornito di taralli e di

orecchiette tra le altre cose. ;)

Causa lavoro, mi sono potuto fermare in Lombardia solo per tre giorni nei quali però ho bruciato venti chilometri.

Infatti, sia sabato che domenica scorsa sono uscito a fare un po' di sport con mio cognato.

E mentre io correvo lui mi accompagnava in bici. ;)

Avevo bisogno di fare un po' di sport per ammortizzare un po' le grandi mangiate tra ristorante e i CORSAPIEDE

prodotti tipici pugliesi, arrivati freschi freschi da Bari e per non perdere le buone abitudini.

E visto che parliamo di corse, facciamo un salto indietro al terzo fine settimana del mese durante il quale ho fatto un bel po' di cose.

Tra queste spicca, senza dubbio, una corsa di montagna di 17 chilometri in quel di Tegueste che è stata speciale per un paio di motivi almeno.

Innanzitutto, era la prima volta che facevo trail perché normalmente partecipo a corse su asfalto e DIENTEDESIERRA

devo ammettere che l'esperienza mi è piaciuta molto. Prima della gara ero un po' preoccupato dalle

salite e discese a cui non sono molto abituato, però è andata meglio del previsto e sono riuscito a

completare il circuito senza grandi problemi. In secondo luogo, la gara era resa speciale dalla presenza

di Raúl Gómez, alias Maraton Man.

È il protagonista dell'omonimo programma televisivo nel quale viaggia in giro per il mondo per realizzare maratone e mezze maratone e per raccontare storie di persone che sono veri e propri esempi di resilienza.

Si trattta di uno dei programmi che seguo con più piacere negli ultimi tempi e ve lo consiglio anche perché è molto

divertente, soprattutto grazie alla simpatia di Raúl che ho potuto confermare anche dal vivo. RAULGOMEZ

Si è prestato, infatti, ad una foto e mi ha anche firmato un autografo sul dorsale.

E poi, visto che più o meno mantenevamo lo stesso ritmo di gara e che lui correva con una piccola

telecamera go pro in mano, probabilmente nell'episodio dedicato alla Diente de Sierra de Tegueste

avrete la possibilità di vedermi in tv. ;)


A parte l'autografo e con tutto il rispetto per Maraton Man, a fine gara mi sono concesso un paio di premi molto più succulenti.

Da Tegueste mi sono diretto, infatti, a Benijo dove mi aspettavano Manu, Roi e Gabriela con i quali  BENIJO

non solo ho fatto una gran bella mangiata a base di polpo nel ristorante bueno, bonito e barato Casa

África, ma sono anche andato a passare qualche piacevole ora in una delle mie spiagge preferite

dell'isola.

E in serata per festeggiare la mia impresa alpina e la breve visita del mio amico di Barcellona Manu ci siamo anche concessi una bella cena a base di carne e una serata in giro per i soliti bar de La Laguna. Non contenti il giorno dopo per alleviare un po' l'hangover ci siamo anche mangiati un'arepa, una specie di frittella tipica venezuelana ormai entrata a pieno titolo a far parte della gastronomia canaria, in un ristorante vicino all'aeroporto dal quale poi Manu tornava in Catalogna.

Il nostro amico di Barcellona, tra l'altro, si era fermato a Tenerife anche nel fine settimana precedente SANTACRUZ17

nel quale siamo riusciti ad inserire la sua prima visita allo stadio del Tete e un bel pranzetto a base di

pesce nel mercato cittadino di Santa Cruz.

Quella di metà mese non è stata la mia unica visita a Benijo perché ci sono tornato anche nel fine settimana successivo con Juan e Fran per salutare quest'ultimo che se ne va a lavorare a Puerto Rico. Mica scemo, no? ;)

E allora per assecondare i capricci del futuro residente caraibico in uno dei suoi ultimi giorni sull'isola siamo stati a Benijo, come nel fine settimana precedente.

Questa volta, però, abbiamo pranzato da Casa Paca, altro ristorante contraddistinto dalle 3B in un ambiente bucolico e molto rilassante. Come quasi tutti, le cose più divertenti ed interessanti le faccio nel weekend, ma a volte anche in settimana ci scappa qualche bella serata.

Per esempio, un lunedì ho visto in un museo a duecento secondi a piedi da casa un film davvero strano, LUNALLENA

ma in ottima compagnia; oppure un paio di mercoledì, ho invitato un paio di amici a casa per vedere

qualche partita della Liga o della Champion's League e ci sarebbe un lungo eccetera che vi risparmio

anche perché devo andare... il plenilunio mi aspetta! E allora buona luna piena anche a tutti voi!


Un abbraccio,
Nico

(NdR: Gracias a Nico por su extensa colaboración a lo largo de estos cinco años... ¡que se dice pronto! :)

 

Viaje por Italia (9) por A. de Azcárraga

...

"Mis dos últimos días de estancia en Florencia fueron un poco atropellados. Florencia es una ciudad FIRENZE17

para visitarla con tiempo y yo no lo tenía. Tambien un poco atropelladamente haré referencia a

algunas cosas que en esos días ví y las ideas que me suscitaron.

Visité varios palacios más... De los de estilo renacentista, que muestran todos la típica y admirable

serenidad florentina, recuerdo especialmente el señorial Palazzo Strozzi, de monumental cornisa, y el Medici-Riccardi,

donde contempleé los encantadores murales de Gozzoli, ese pintor que partiendo de fray Angélico se encaminaba hacia

Botticelli.

El más bello palacio del Medioevo después del palacio Viejo, y como este, almenado y con torre, BARGUELLO17 1

me pareció el Bargello, también llamado del Podestá. Su segundo nombre lo debe a haber sido

residencia de ese curioso magistrado, creado por Italia cuando se hallaba bajo la soberanía nominal

de los emperadores de Alemania. Florencia paso tres siglos desgarrada por las luchas entre güelfos

y gibelinos, y para poner orden entre ellos se elegía de vez en cuando un podestá, que había de ser forzosamente extranjero

y sin parientes entre las facciones, al que se investía de poderes discrecionales. Una original solución para pueblos divididos

y que no hubiera sido malo resucitarla en nuestra época.

El Barguello fue después cárcel y hoy es museo nacional de escultura, arte máximo de Florencia,BARGUELLO17 2

cuyo conocimiento es premisa necesaria para la comprensión de todo el arte florentino, incluído

el pictórico, porque sobre él influyó poderosamente. Florencia conserva gran parte de su producción

escultórica, singular fortuna que debe atribuirse, bien a que el posterior coleccionismo internacional

se sintiera más atraído por la pintura, bien a la mayor dificultad que las estatuas ofrecen al transporte, o tal vez a la

combinación de ambos factores.

Antes de visitar el Barguello ya había entrado en contacto, en plazas, museos y palacios, con la escultura florentina del Cuatrocientos.

Uno de estos lugares, ante el que pasé y repasé varias veces, porque esta sito en una calle muy céntrica –la via Calzaiouoli, con numerosas zapaterías como su nombre hace suponer --, fue la antigua Lonja florentina, convertida luego en oratorio bajo la advocación de San Miguel y al que los italianos, abreviadamente, llaman Orsanmichele.

De estilo gótico infiltrado de renacentismo, esta bonita Lonja no tiene la grandeza de la valencianaORSANMICHELE

de la Seda, construida cien años después, pero le aventaja en cuanto a riqueza escultórica.

Sus muros exhiben , en sucesivos nichos, buen número de obras debidas a los cinceles de Ghiberti,

Verrocchio y Donatello. Son estatuas de los santos patronos de los gremios; entre las de Donatello se halla la de San

Marcos, de tan vivaz presencia que Miguel Ángel se encaraba con ella para decirle:

--Marcos, ¿Por qué no hablas?

Lo mismo esas estatuas del siglo XV que las de igual época que custodia el palacio Barguello, ofrecen dos notas constantes, casi contradictorias, que se repiten, se alternan y con frecuencia se funden maravillosamente: la delicadeza y el vigor.

Y pienso que es la fusión de tales notas, ya anunciada por la torre de Arnolfo o la puerta del  SANGIORGIO

Paraíso, lo que caracteriza y constituye el encanto propio de lo florentino. Donatello, su máximo

ejemplo, es la energía revestida de distinción –el puño de hierro en guante de seda --.

Todas sus sus obras del Barguello lo atestiguan, empezando por el San Jorge, trasladado aquí desde

Orsanmichele, donde se le veneraba como patrono de los armeros.

Los demás escultores del museo muestran el desarrollo que imprimieron a las cualidades del maestro.

Unos, como Verrocchio y Pollaiuolo, acentuarían su nerviosa energía; otros como Desiderio da Settignano, su refinada distinción: otros más, como Rossellino o Laurana, su dulzura.

Busqué allí, de Donatello, cierto relieve de Santa Cecilia que conocía por reproducciones y que siempre me pareció uno de los perfiles femeninos más nobles de la escultura de Occidente.

Un perfil que es la antítesis del perfil romo y hocicudo preferido por cineastas y reclutas. No halléSANTACECILIA

ese original –por la poderosa razón de que está en Norteamérica, en el museo de Toronto--, pero sí

una fiel copia con la que hube de consolarme. Y, a falta de esa obra, ví otra del mismo artista que,

por confusión inversa, no pensaba encontrar allí: el busto en tierra cocida y policromada de Niccolo da

Uzzano, singular patricio que tuvo la flema de escribir en verso toda una constitución para el estado

florentino.

El incisivo naturalismo donateliano alcanzo aquí una agudeza y un vigor insuperables; y aunque la policromía para la sensibilidad actual, antes resta que añade valor a la escultura, esta obra me pareció el más soberbio y expresivo retrato de toda la plástica florentina.

El teorizar sobre arte no es demasiado ameno; pero en esta ocasión en que nos enfrentamos con la escultura de Florencia, debe disculpárseme que exponga un par de ideas que entonces se abrieron paso en mi cabeza.

La primera, que la fusión de vigor y gracia, típica del arte florentino, sea una de esas felices síntesis, frecuentes en los grandes momentos culturales de factores de distinta procedencia. Y en ella juzgo que el factor duro y aristado –el puño de hierro—es de origen nórdico, germánico, residuo de las invasiones y ocupación de Italia por godos, francos y lombardos.

Factor de naturaleza tan punzante que alguna vez, --piénsese en Signorelli, en Verrocchio o en VEROCCHIO

Andrea del Castagno--, casi transparenta ese expresionismo implacable que es una constante

histórica germánica.

Solo alguna vez; pues lo habitual es que se halle recubierto por la gracia – el guante de seda – que los

florentinos heredaron de los griegos, incluso a través del fondo etrusco de Toscana: en Roma, en el museo de

Villa Julia, vería una cabeza etrusca llamada Malvolta, con la que tenía cierto aire de familia el San Jorge de

Donatello.

La otra idea que me acudió a la mente, ya no circunscrita a Italia, sino ampliada a Europa, es la de que en escultura no hay propiamente Renacimiento.

La escultura renacentista es solo la última etapa o culminación de la escultura gótica; no hay entre las obras de uno y otro periodo, una clara ruptura. El San Jorge podemos imaginarlo adosado, sin que desentone, a la columna divisoria de cualquier portal de iglesia gótica; la pequeña Madonna de Brujas, de Miguel Ángel, e incluso su Piedad del Vaticano quedarían perfectamente ambientadas en el tímpano de ese mismo portal.
...
Estas aventuradas ideas me asaltaron mientras paseaba por el gran patio del Barguello, al que había BARGUELLO 3

salido a fumar un cigarrillo. En este patio se halla la escalera de acceso al piso superior, una de esas

bellas escaleras cubiertas descubiertas que son características del gótico mediterráneo, como la que

posee la Lonja valenciana, la del palacio de la Generalidad de Cataluña y tantas otras de estas

latitudes donde llueve escasamente.

El museo custodia también algunas esculturas de Miguel Angel y sus bocetos para las tumbas de los Medicis, que ilustran mucho sobre el artista.

Miguel Anel es siempre de una grandiosidad que causa estupor; pero nada lo prueba más elocuentemente que estos bocetos de reducido tamaño y que, sin embargo, poseen ya una de las notas distintivas del gran arte: la monumentalidad, que no radica en el tamaño, sino en las proporciones.

Una Leda de un palmo de altura, que recuerda a La Noche de Miguel Angel, obra de un discípulo LEDA

suyo que ya cité, Ammannati, muestra también esa monumentalidad.

Y ello es porque Ammannati labró esa figurita tomando por modelo una pintura del maestro –que

juzgada lasciva, fue quemada por orden de un pintor anónimo--. Y también es curioso observar que

los bocetos miguelangelescos, perfectamente acabados, son inferiores a las obras definitivas, muchas sin concluir.

Me hubiera gustado contemplar juntos unos y otras por ver si en las estatuas habia alguna modificación que explicara su superioridad sobre los bocetos, o bien era, simplemente, la misteriosa sugestion del non finito lo que las potenciaba.

El no acabar las obras aleja la senectud y tiene la ventaja de que el espectador las concluye maravillosamente, porque lo hace a gusto de su imaginación.

Luego de Miguel Angel, y a toda distancia que se quiera, nadie ha sabido explotar mejor el no MUSEOPAFIRENZE

acabado de las obras que Picasso. La última tarde que pasé en Florencia fui a ver el museo de

la Opera del Duomo.

No acertaba con él; y en demanda de orientación aborde a una parejita que había entrevisto en un

portal. ...la pareja se hallaba enfrascada en un tierno idilio. ...Y a mí me vino a las mientes –estaba

en Florencia—la canción inmortal de Lorenzo el Magnífico, que no les traduzco por no estropearla: LORENZO M

Quanto è bella giovenezza
Che si fugge tuttavia!
Chi vuole esser lieto, sia;
di doman non c'è certezza.

Y como viene a cuento, añadiré que en Italia no existen, o al menos yo no las vi fuera del caso aludido, esas parejitas tan acarameladas de los metros o bulevares de Paris, o de Picadilly Circus de Londres.

... Pero pasemos al museo de la Opera del Duomo, que al fin halle gracias a la parejita, y en donde quería ver las célebres cantorías o paneles de mármol con relieves, que antes adornaban, en la catedral, las tribunas de los cantores.

Aquí el gran Donatello fue superado por Lucas Della Robbia. Las agrupaciones infantiles hechas por el primero son de diseño poco seco y de un dinamismo desordenado; los grupos del segundo, mas delicados y graciosos, siguen un movimiento de mayor armonía.

Tal vez el tema favoreciera a Della Robbia, porque nadie cultivó tan bien como el la nota ingenua ROBBIA

y tierna, ni sintió tan amorosamente la plasticidad de los cuerpos infantiles.

Cuando en museos y otros lugares me tropezaba con sus Maternidades de cerámica, pensaba siempre que Rafael debió mirarlas muy detenidamente antes de pintar sus Madonnas.

Al dejar Florencia en el autobús que me llevaba a la estación, se sentó frente a mí una joven italiana que iba leyendo una guía de la ciudad. Era cosa frecuente; en todas partes ví numerosas chicas, solas o en grupos, que contemplaban museos y monumentos, librito en mano.

Este afán de enterarse, de saber, de las nuevas generaciones femeninas, lo encontré encantador. Es, me parece, un magnifico síntoma, y una razón más para creer que la humanidad progresa, pese a todo.

... (De: "Viaje por Italia", 1967. --Resúmen y adaptación por la Redacción del Blog--)

 

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